Quinario con foto, día uno, el Nazareno. Antonio Sánchez Carrasco
Debe de ser como siempre que es el lado más corto de la cuerda el que nunca habla, el que no protesta. El que puede amontonarse sin que no pase nada. Puedes ser acusado de muchas cosas que nunca responderá. Y si está claro que en la Carrera Oficial no se cabe no podemos enfocar sobre los que sostienen la fiesta, pues estamos apuntando bajo y quizás habría que apuntar más alto. Que hay quien se disfraza de nazareno, sin duda, pero eso no puede ser excusa para tirar con bala sobre el sostén de la pasión. Que habría que formar antes de cobrar, probablemente, pero no se muere de éxito, se muere de fracaso, de inanición. De no tener actores para la obra. El Nazareno sobra porque las calles de la Carrera Oficial tienen el tamaño adecuado para unos cortejos que eran cien veces más pequeños que ahora, pero eso no es motivo para plantear limitaciones para vestir la túnica. Un año más salimos señalados los que alguna vez nos hubiéramos puesto una túnica y no es justo. Pensaban que este crecimiento iba a decrecer y la cuesta abajo no llega, afortunadamente. Gloria al nazareno, aquel que con su cuota y sus pies descalzos o calzados sigue andando en post de su Fe y de lo que le enseñaron en su casa.
#elNazarenonoseToca
Foto: Antonio Sánchez Carrasco.
