Provincia. Nombramiento del Gran Poder de Bollullos de la Mitación, como Señor y Regidor de la villa
Arte Sacro. En la tarde del esplendoroso pasado Jueves Santo, el Ayuntamiento de la localidad de Bollullos de la Mitación, representado por la Alcaldesa Clara Monrobé Cárdenas hizo entrega simbólica de la vara que representa el título de Señor y Regidor de la Villa a la Imagen de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder.
Dicho título fue concedido unánimemente por la corporación municipal, en 2024, en atención a la ferviente, numerosa y popular devoción que le profesan sus vecinos y con motivo del 75 Aniversario Fundacional de su Hermandad. De esta forma se exalta su función permanentemente protectora y resalta su merecido respeto a la notable devoción que despierta dentro de la religiosidad popular bollullera, en el día grande de esta Hermandad que inicia su Estación de Penitencia a las 20:00 horas del Jueves Santo.
La devoción que el pueblo profesa a la bendita Imagen, es tan intensa y profundamente arraigada en la espiritualidad local, que la convierte en un símbolo de la fe. Su culto y veneración trascienden más allá de los límites de la Hermandad y del municipio, reflejándose en las continuas visitas que recibe en su capilla, en las promesas de los fieles y en el impacto social que despierta.
A pesar de que la Imagen no tiene una antigüedad de siglos, desde su bendición gozó de mucha aceptación por razones muy diversas, entre ellas está la titulación de la misma “Jesús del Gran Poder”, que su génesis ha sido en el pueblo y obra de un paisano y que la Hermandad surgió por iniciativa de un grupo de jóvenes feligreses en unas circunstancias sociales de nuestra localidad muy necesitadas de renovación de fe. Su presencia impresionó grandemente e igualmente la cofradía por las calles de la población en los años 50 del siglo pasado, marcando en el imaginario colectivo su sobresaliente devoción como se recoge en la letra de su himno.

Su figura transmite mucha emoción al contemplarla sobre todo en la tarde del Jueves Santo. Su mirada baja, su hechura humillada, su boca entreabierta reflejando la dificultad de la respiración, la fatiga del peso de la cruz expresada en el ceño fruncido, el realismo de sus manos y pies al caminar marcando la tensión del esfuerzo, la cruz de grandes dimensiones expresando la mucha culpa que ha asumido para su perdón, hacen que se pueda decir que esta Imagen posee “unción sagrada”, porque conecta de manera especial con lo divino, haciéndose merecedora de un especial cariño en el devocionario local como lo atestigua los numerosos testimonios de ofrendas por los favores recibidos por su Gran Poder. Es un instrumento de gracia y protección en momentos difíciles y es un símbolo patente de la piedad popular de Bollullos. El primer domingo de Cuaresma, al besar sus manos o sus pies manifestamos nuestro arrepentimiento con piedad, como hizo María Magdalena reconociendo a Jesús como el Salvador.

Las imágenes no son intemporales e impersonales, sino que se las muestran vinculadas a la Hermandad. Para el creyente y especialmente para los cofrades, la veneración se realiza verdaderamente si al ofrecer ese acto de culto particular o público se tiene la intención de adorar en la Imagen la realidad divina en ella representada. Por ello, las imágenes no deben ser meros objetos artísticos, no son algo pasivo y estático, hablan exactamente igual que lo hacen las páginas del Evangelio.
Es el Cristo al que los bollulleros acuden en sus momentos de angustia y necesidad. Al contemplarlo, su figura es refugio espiritual de los que sufren, confianza que no defrauda y que hace que la vean como un protector cercano. Cargado con la cruz de los pecados del hombre, humillado, representa la resistencia que vence frente a las adversidades que se presentan en la vida. Independientemente de la condición social de cada persona, todas las miradas se confunden implorando su misericordia, observando su rostro, su humilde semblante que camina obediente al Calvario.
Fotos: Hdad.
