Moisés Ruz pregonó a las Glorias de Sevilla
Arte Sacro. Ayer viernes, 17 de abril, en la Colegial del Salvador, tuvo lugar el pregón de las glorias a cargo de Moisés Ruz Lorenzo y presidido por el Simpecado del Rocío de Sevilla Sur.
En el acto estuvieron el Delegado Diocesano de hermandades y cofradías, Marcelino Manzano, el presidente del Consejo de Cofradías, Francisco Vélez y el Delegado de Fiestas Mayores, Manuel Alés del Pueyo, que ejerció como presentador del pregonero, entre otras personalidades.
La Banda sinfónica municipal de Sevilla, dirigida por Fco. Javier Gutierrez Juan, interpretó las marchas "Salve Pastora de Triana" de Manuel Jesús Navarro Sánchez y cantada por el coro del Rocío de Sevilla Sur y "Glorias de Sevilla" de Manuel Marvizón Carvallo.
Moisés realizó un pregón muy familiar, comprometido con la vida y sus tradiciones y poniendo en valor a las hermandades de gloria. En una hora y cincuenta y seis minutos, el pregonero nos llevó desde mayo hasta diciembre, los nueve meses de gestación de la Virgen María.
Comenzó por el mes de mayo, donde las hermandades del Rocío tuvieron su papel en el pregón, con intervención del Coro del Rocío de Sevilla Sur y un tamborilero, mientras Moisés declamaba sus versos, que terminaba de esta manera:
¡Tamborilero, al tambor!
Que todo pasa deprisa
y en un suspiro y sin voz
regresarás a la orilla
tras cruzar ese océano
que navega en sus mejillas.
Y en Almonte una canción
Resonará cada día
al alba de esta pasión
para amarla de por vida.
Y si falta tu oración,
Si sus ojos necesitas
Búscala en el Salvador
Al Rocío de Sevilla.
El mes de mayo tuvo su protagonismo con las Virgenes de la Alegría y de la Salud, aunque el pregonero concluyó con su Auxiliadora de Triana, donde ha pasado su infancia y ha sido muchos años el aguaor de la procesión:
Por eso yo sé, Señora,
que nunca será por agua
ni por cántaros que entonan
un "Rendidos a tus plantas",
que mi alma te pregona.
Sólo requiero agua
para rozarte en la gloria,
en la gloria de una infancia
que cada año me aflora.
Y será porque te quiero,
porque te amo, Señora,
¡Que en Triana rozó el cielo
en tu Mayo, Auxiliadora!
El mes de junio fue para el Inmaculado Corazón de María del Claret, donde estudió su esposa y actualmente lo hace su hija Macarena, a las que les dedicó estos versos que terminan así:
¡Qué gloria tú pecho encierra!
¡Qué luz me da tu mirada!
Con la fe bien amarrada
en estas antiguas huertas.
Y si el mal declara guerra,
tu escapulario en mis manos,
que el refugio sea tu manto
para toda mi familia.
Y aquí te veré algún día,
por Sevilla proclamando
el orgullo claretiano
del Corazón de María.
Julio es el mes de las Vírgenes del Carmen y en ellas recordó a su abuela, que le inculcó esta devoción:
Gracias, abuela, por darme
el faro que me sostiene,
el mar que de ti viene
y el modo de santiguarme.
Y Sevilla, al abrazarme,
en tus brazos, chipionera,
hace que de amor me arme
y que en julio me desarme
aunque tu falta me duela...
¡Qué gozo alcanzar tu estela
cuando se alargan las tardes!
Tú me enseñaste, abuela,
La Virgencita del Carmen.
Agosto con la Virgen de los Reyes y la conquista de San Fernando se pasó a septiembre, donde Ruz Lorenzo habló de su Pastora de Triana, a la que le dedicó un precioso verso, terminando de esta manera:
La nana y un último adiós,
que el descanso se aproxima.
Cuida a mis pastoreños
y llénalos de tu dicha
hasta el final de los tiempos,
cuando la luna más brilla.
Que en Triana seguiremos
Iluminando a Sevilla
con la Reina de los Cielos,
que eres Tú, Pastora mía.
Octubre es el mes del Rosario y el pregonero las mencionó a todas, pero nos quedamos con este pasaje en el que declara un si rotundo a la vida, en contra del aborto:
"Y lo siento. Ni comprendo, ni entenderé al que no defiende la vida en estos tiempos de contrastes que nos está tocando vivir, donde la pluma del hombre pretende herir el pergamino de nuestra propia Constitución, en los que asistimos a una paradoja que hiela el alma. Se busca blindar bajo el nombre de "salud" lo que la fe, la razón y la biología claman como un crimen abominable: la quiebra del derecho a nacer del más indefenso.
Frente a esa ley que hoy pretende normalizar el desamparo de un ser autónomo, de un proyecto de vida único y sagrado, se levanta la figura de Nuestra Madre. Ella no buscó blindajes, ni reclamó derechos sobre su propio cuerpo para negar la existencia ajena. Al contrario, María pronunció el "Sí" más valiente de toda la historia; un sí que no fue una imposición, sino una apertura absoluta al milagro de la vida.
Mientras el mundo intenta constitucionalizar el silencio de los inocentes, nosotros pregonamos la valentía de la mujer de Nazaret. Porque no hay mayor progreso que el que custodia el latido, ni mayor libertad que la que se inclina, con ternura y justicia, ante el misterio de aquel que —siendo el más pequeño— es ya, en su propia esencia, una promesa de eternidad.
Los cofrades de Sevilla nos unimos en este frente común liderado por nuestro señor Arzobispo. ¡Frente al decreto que descarta, levantemos siempre el "Hágase" que nos salva!".
Muy bien hilado con su hijo Mateo, de siete meses, al que le canta todas las noches una nana, mientras sonaba la marcha "Madrugá Macarena".
Noviembre es el mes de Todos los Santos y el Amparo, y con esta última terminó este capítulo del pregón, con un bello poema que terminaba así:
?¡Ocho de noviembre, el día!
Abre tus alas y ven,
que esta bendita mujer
se corona y es María.
?¡Mediadora en nuestras vidas!
¡La que ampara nuestra fe!
¡Coronemos en su sien
a esta Reina de Sevilla!
Y, por último, diciembre, el parto de la Virgen, dedicado a la Pura y Limpia del Postigo, con otro poema especial que sus últimas estrofas fueron:
Qué se lo digan al Papa
arrodillado en tu reja.
O a todos estos tus hijos
que entre tus manos se aferran.
Pura y Limpia desde siglos,
y eternamente lo sea.
¡Sevillano, rézale en su Postigo
que en tu corazón se queda!
Para terminar, Moisés regresó a Triana y a la Pastora, con una poesía en la que se abrío en canal para terminar diciendo:
Por ese ayer y el presente,
por tu amor omnipotente,
te soñamos coronada,
y a Sevilla, emocionada,
entre el fervor de mi gente.
Si aún no entiendes mi euforia
por su pasión, por su historia,
en ese rincón de Santa Ana,
besa su mano mañana
y os sentiréis en la Gloria.
Entérate bien, Sevilla,
que en esa bendita orilla
donde el alma se engalana,
hay una Virgen sencilla,
la más hermosa y divina,
mi Pastora de Triana.
Más fotos del Pregón
Algunos asistentes
Fotos: Juan Alberto García Acevedo.
