La devoción no entiende de límites
José Luis Martínez. La Semana Santa de Sevilla está llena de grandes pasos, marchas inolvidables y escenas que quedan grabadas en la memoria. Pero a veces la fotografía se detiene en algo mucho más silencioso y poderoso: una mirada.
La imagen muestra a una mujer en silla de ruedas observando el paso de una cofradía con una mezcla de emoción, fe y espera. No vemos qué hermandad pasa por delante. Tampoco hace falta. El verdadero protagonismo está en su expresión: esa mirada elevada que parece buscar algo más que un paso, como si estuviera viviendo un diálogo íntimo que solo ella entiende.
Una ciudad que se detiene por fe
Cada Semana Santa, miles de personas llegan a Sevilla desde distintos puntos de España y del mundo para vivir una tradición única. Entre ellas también están quienes hacen un esfuerzo aún mayor para no faltar a su cita con sus devociones, demostrando que la fe no entiende de barreras físicas ni de dificultades.
Sillas de ruedas, largas esperas, calles llenas y madrugadas interminables quedan en un segundo plano cuando aparece ese instante por el que todo merece la pena.
La verdadera fotografía
Mientras muchos miran al paso, esta imagen recuerda que, en ocasiones, la emoción más profunda está entre el público. En esa persona que espera durante horas. En esa lágrima contenida. En esa mirada fija que parece detener el tiempo.
Porque la Semana Santa también se explica así: en silencio, desde una silla de ruedas… y con el corazón completamente en pie.
Fotografía: Jesús Giraldo.
