La eterna primavera. Antonio Sánchez Carrasco
La Ciudad que vive una eternidad día a día. La Ciudad que persigue momento a momento los momentos de emoción que tiene en su año. La Ciudad de la primavera que dura un año. Seguimos pasando hojas al calendario emocional de un ADN festivo. Seguimos viendo venir los pellizcos de nuestras vidas, y ahora viene el Rocío. Este año el prólogo rociero lo ha puesto en Sevilla el Simpecado de Pilas que celebraba los 375 años de antigüedad y vino a celebrarlo a la Catedral de Santa María de la Sede. Todo el pueblo de Pilas lo acompañó por las calles de Sevilla. Un hermoso Simpecado que cumplió 375 años de rezos y peticiones. 1651 un año horrible de una población que venía de hambrunas y rebrotes de aquella epidemia de peste de 1649. El año que Juan Gómez de Blas era el impresor de moda y Miguel de Mañana fue nombrado Provincial de la Santa Hermandad. Y era Asistente de la Ciudad el madrileño Diego Cárdenas de Herrera. La Ciudad acogió la llegada del Pueblo de Pilas con su Simpecado y San José Obrero inició el principio de las Glorias en Sevilla. La Ciudad que vive despidiéndose, ya se ha despedido del primer fin de semana de mayo pensando en lo que está por venir.
#LosLunesalSol
Foto: Antonio Sánchez Carrasco.
