Provincia. Arahal conmemoró el 525 Aniversario de la Hermandad de la Misericordia junto a su Virgen de los Dolores
Manuel Pinto Montero. El pasado sábado 16 de mayo tuvo lugar la Procesión extraordinaria de la Santísima Virgen de los Dolores, titular de la Hermandad de la Santa Caridad y Misericordia por el quinientos veinticinco Aniversario Fundacional de esta antigua Hermandad de Arahal. La Hermandad de la Misericordia, fundada el 29 de junio de 1501, se encuentra conmemorando este aniversario con numerosos actos que se vienen desarrollando desde comienzos de año y que tuvo uno de los cultos más esperados en la tarde del pasado sábado. En principio esta Procesión extraordinaria de la Santísima Virgen de los Dolores estaba prevista en la tarde del sábado 9 de mayo, pero las inclemencias meteorológicas impidieron esta gloriosa procesión.
A las siete de la tarde las campanas de la Iglesia del Santo Cristo repicaban anunciando el comienzo de la gloriosa procesión de la Virgen de los Dolores cuando el sol bañaba este antiguo hospital origen fundacional de la Hermandad de la Santa Caridad y Misericordia. Un largo cortejo de hermanos con cirio, mujeres con la tradicional mantilla y distintas representaciones de Hermandades cercanas a la corporación y de Hermandades locales antecedían al paso de palio de la Santísima Virgen de los Dolores que abandonaba el Templo en una tarde de ensueño para los hermanos de la Hermandad de la Misericordia. Tras la difícil salida del paso de palio, los costaleros alzaban el paso en las puertas del Templo y se iniciaba la procesión que llevó a la Santísima Virgen por numerosos rincones de su pueblo por los que no suele procesionar en la tarde noche del Jueves Santo.
María Santísima de los Dolores es obra de Antonio Castillo Lastrucci del año 1943, restaurada por Antonio Dubé de Luque en los años noventa del siglo XX. Procesiona bajo el hermoso paso de palio con bordados del siglo XVIII. Se trata de unas bambalinas bordadas sobre terciopelo carmesí, sostenidas por varales realizados en los años noventa del siglo XX, al igual que toda la orfebrería, que contó con diseño de Antonio Dubé de Luque. El paso de palio estuvo bellamente exornado con gran variedad de flores en sus jarras laterales y en el frontal, destacando las cuatro esquinas frondosas de flores que tuvieron que ser colocadas unos metros después de la salida debido a la estrechez de la puerta del templo. Para esta ocasión, la Virgen de los Dolores lució saya blanca bordada y su manto negro bordado en oro. Sobre sus sienes portó la corona de plata sobre dorada y en su pecho la medalla de oro de la localidad de Arahal.
Largo fue el itinerario visitando numerosas calles y plazas de la localidad acompañada por los sones magistrales de la Banda Municipal de Mairena del Alcor, que la acompaña también durante la Estación de Penitencia del Jueves Santo. La Santísima Virgen de los Dolores estuvo arropada por numerosos fieles, hermanos y devotos, así como por numerosos cofrades que se acercaron en esta tarde para acompañar a la Dolorosa de la Hermandad de la Misericordia. A lo largo del itinerario la Virgen de los Dolores visitó distintos templos de la localidad como el Convento de Nuestra Señora del Rosario, la Capilla de la Hermandad de la Vera Cruz, la Parroquia de la Victoria o la Iglesia de San Roque, así como el Templo Parroquial de Santa María Magdalena. Muchos vecinos recibieron a la Virgen de los Dolores con numerosas las petaladas, así como fuegos artificiales en distintos puntos marcando el sentido glorioso y extraordinario de la procesión. También se rezó cantando desde distintos balcones como muestra de la fe y devoción que despierta a Virgen de los Dolores entre los vecinos del pueblo de Arahal.
Pasadas las cuatro y cuarto de la madrugada regresaba a su Templo la Virgen de los Dolores tras nueve horas de gloriosa procesión qué quedará guardada en la memoria de los hermanos de la Misericordia y en los anales de la historia de esta antigua Hermandad de la Santa Caridad y Misericordia, una de las corporaciones más antiguas de la localidad.
Fotos: Manuel Pinto Montero.
