Triana también se lleva en la piel camino del Rocío
José Luis Martínez. La salida de la Hermandad del Rocío de Triana deja cada año imágenes llenas de emoción, devoción y sentimiento rociero. Pero también pequeños detalles que hablan de identidad, raíces y una forma de vivir el camino.
Esta peregrina luce sobre su espalda un tatuaje con un ancla marinera y una flor, símbolos que parecen resumir perfectamente el alma de Triana: tradición, fe, barrio y sentimiento. Todo ello acompañado por las flores en el pelo, el traje de flamenca y la medalla verde de la hermandad mientras comienza el caminar hacia la aldea.
Porque el Rocío también son estas instantáneas que cuentan historias sin necesidad de palabras.
Fotografía: Mariano Ruesga.
