La Hermandad de la Esperanza de Triana abre el nuevo camarín de la Santísima Virgen en la Capilla de los Marineros
Arte Sacro. La Hermandad Sacramental de la Esperanza de Triana culmina uno de los proyectos patrimoniales, devocionales y artísticos más importantes de su historia con la apertura del nuevo camarín de Nuestra Señora de la Esperanza en la Capilla de los Marineros. Un espacio concebido no solo como una obra de arte, sino como una auténtica proclamación de amor filial a la Santísima Virgen.

La ejecución del proyecto arquitectónico y la dirección técnica y facultativa ha recaído sobre los arquitectos Aurelio Gómez de Terreros, con la colaboración de Rafael Galiano, quienes han seguido fielmente las trazas arquitectónicas de la idea original de nuestro hermano José Ignacio Sánchez Rico, concretada artísticamente en sus molduraciones y cornisa principal por Javier Sánchez de los Reyes, cuya labor conjunta ha permitido construir un espacio armónico y solemne, a la altura de la grandeza artística y devocional de la Santísima Virgen.

Al disponer de un espacio alargado, con una zona central más profunda, se ha compartimentado en tres espacios diferenciados, definidos por dos parejas de pilastras que sostienen arcos de medio punto peraltados. Las zonas laterales presentan dos estancias cuadrangulares cubiertas por sendas bóvedas de crucería simple, mientras que la zona central, donde se situará la Virgen, está coronada con una elegante cúpula elíptica sustentada por cuatro pechinas y tambor, presentando un amplio fondo que dota de mayores dimensiones a este espacio, definido por un arco de medio punto rehundido en el muro trasero, simétrico al que presenta la embocadura del retablo.


La decoración y ornamentación representa la fusión perfecta de diferentes técnicas y lenguajes artísticos que se combinan creando una unidad mediante la utilización de, pintura mural, cerámica, talla y escultura, adaptadas a la propia arquitectura del recinto.

Un proyecto nacido desde la fe, el arte y el sacrificio
Los trabajos de decoración del nuevo camarín de Nuestra Señora de la Esperanza tanto a nivel de pintura mural, como de cerámica y talla se iniciaron en el mes de octubre de 2022, tras un concienzudo estudio por parte del Taller Daroal (Francisco Rovira Yagüe y David Romero Alonso), Jesús Alcarazo Velasco y la asesoría artística de la Hermandad cuyo papel ha sido fundamental, compuesta por, Francisco Javier Hernández Lucas, José Ignacio Sánchez Rico y Francisco Javier Sánchez de los Reyes, quienes aportando sus conocimientos históricos, iconográficos y estéticos han estudiado los patrones que podrían encajar en este proyecto tan especial y de los cuales partir, así como dotarlo de un sentido devocional y catequético plenamente integrado en la identidad espiritual y patrimonial de la Hermandad.

Estos patrones o modelos han sido plasmados en las pinturas murales de dos templos emblemáticos del barroco sevillano, como son la Iglesia de San Lorenzo (concretamente las de la capilla Sacramental), y la iglesia de San Luís de los Franceses, ambas obras dieciochescas en las que intervinieron pintores tan importantes como Domingo Martínez, Gregorio de Espinal o Lucas Valdés, repletas de recursos decorativos que han servido de inspiración directa para las partes pictóricas del camarín.

En la cúpula se presenta una especie de jardín presidido por una corona de rosas o “gloria” con el anagrama de María situada sobre el sepulcro de la Virgen, estando este rodeado por dos grupos de ángeles que escriben el “Bendita sea tu Pureza” y el “Magnificat”, representando así los dogmas de la Inmaculada Concepción y la Asunción de la Santísima Virgen en cuerpo y alma a los cielos (ambos ligados a la Hermandad), así como la alabanza y la humildad de María, que reconoce en el rezo del Magnificat las maravillas que Dios ha hecho en Ella, escogiéndola de entre todas las mujeres como Madre del Salvador. También figuran dos ángeles portando elementos alusivos a la Esperanza, como son el ancla y el salvavidas.

Los espacios laterales o ante camarines están decorados con dibujos ornamentales que imitan yeserías, tanto en las paredes como en las bóvedas, presididos por medallones en los que figuran Letanías de la Santísima Virgen, mientras que los arcos se decoran con yeserías y racimos de flores y frutas sujetados por lazos. Cada Letanía, aprobadas oficialmente por el Papa Sixto V en 1587, aunque se venían rezando desde mucho tiempo antes, está representada por una figura de Nuestra Señora rodeada de símbolos alegóricos provenientes del Renacimiento y el Barroco. Las alabanzas a Dios o letanía representadas en la pintura mural son: Madre Castísima, Auxilio de los Cristianos, Torre de David y Rosa Mística, Madre de la Divina Gracia, Virgen Poderosa y Puerta del Cielo.

Los paramentos situados por encima de los zócalos cerámicos de los ante camarines, que representan coros de ángeles músicos, se han decorado con guirnaldas de flores y frutas sujetas por lazos y entre las guirnaldas aparecen ocho cartelas con los nombres de algunas mujeres fuertes de la Biblia: Judith, Esther, Rut, Miriam, Débora, Sara, Rebeca y Jael.

Por último, culminando el discurso de alabanza a la Santísima Virgen, en la entrada del camarín se sitúa una cartela que el fiel verá a su salida donde se lee en latín la frase “Bienaventurada me llamarán todas las generaciones”, también extraída de la oración del Magníficat, una de las más antiguas del cristianismo tomada directamente del Evangelio de San Lucas, que pronunció la propia Virgen María durante su visita a su prima Santa Isabel. Todas las pinturas se han realizado con técnicas al óleo y pan de oro.

En la parte correspondiente a la loza vidriada o cerámica, se han unido la tradición regionalista desarrollada en Triana en los primeros años del siglo XX con el Quattrocento italiano, lenguaje muy habitual en la Sevilla de finales del siglo XIX siguiendo los postulados del erudito José Gestoso que recuperó la tradición artística de la cerámica trianera. En el fondo del camarín, vemos el más puro estilo regionalista de José Recio del Rivero en su ornamentación, apareciendo en este espacio sendas figuras femeninas de estética modernista que escoltan una cartela con una jarra de azucenas, como símbolo de la pureza de María. En el arranque de los candelieris, que definen el enmarque del fondo, aparecen dos capillas que alojan a las santas Justa y Rufina, como patronas del gremio de los ceramistas, tan vinculadas al origen de la Hermandad, En otro plano. como arranque del arco de medio punto que da profundidad a la zona central del camarín. aparecen las figuras de San Juan Evangelista y Santa María Magdalena de influencia claramente italiana. rememorando aquella estampa decimonónica cuando la Virgen procesionaba con ambas imágenes. Igualmente ocurre en las cuatro pilastras donde se representan las Virtudes Cardinales (Fortaleza, Templanza, Prudencia y Justicia) a la manera regionalista, y todo el zócalo donde figura un coro de ángeles que tocan instrumentos musicales, de inspiración florentina, cuyos instrumentos están sacados del Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago de Compostela. Cierran todo el conjunto las imágenes de los padres de la Virgen, San Joaquín y Santa Ana, también con cierto aire italianizante.

Los dos estilos artísticos se combinan en perfecta armonía pudiéndose apreciar especialmente una vez que los devotos suban a rezarle a la Santísima Virgen.


Todos los azulejos han sido realizados por Jesús Alcarazo con la técnica llamada de la “cuerda seca”, introducida por los árabes en la península sobre todo en época nazarí, entre el siglo XI y XIV, en la que se separan los esmaltes de colores usando una línea grasa a base de óxidos y aceite, y la técnica de la “sobrecubierta”, desarrollada ésta por José Recio del Rivero (verdadero ideólogo de la línea estética de la Hermandad) ya en el siglo XX, creando un proceso mixto que consiguió mejorar los volúmenes y el modelado de los elementos representados.

La parte escultórica se compone de cuatro alto-relieves realizados por Encarnación Hurtado para las pechinas que sujetan la cúpula, escoltadas por marcos tallados por José Carlos Ligero con dorados de Pablo Haro. En las pechinas, de forma ovalada, se presentan dos Virtudes Teologales (la tercera es la propia Virgen), y dos Letanías del Rosario. Las Virtudes Teologales orientan nuestra relación directa con Dios, provienen de Él y están dirigidas a Él, mientras que las Cardinales son las bisagras en forma de hábito que abren nuestra vida a la Gracia de Dios. Las Virtudes Teologales representadas son la Fe y la Caridad, siendo la Esperanza la propia Virgen. Ambos están compuestos con figuras femeninas portando sus correspondientes atributos, rodeadas de ángeles y niños y un arcángel, en el caso de la Fe. Las otras dos pechinas representan las Letanías de Torre de Marfil y Espejo de Justicia, igualmente con figuras de mujer y los arcángeles San Miguel y San Gabriel respectivamente. Todas han sido talladas en madera de cedro policromada al óleo y estofadas con temple al huevo y oro de 23 quilates.







Fotos: Hermandad.
