El Polígono San Pablo se rindió al Amor de los Amores en su procesión del Corpus Christi
Fco Javier Montiel. Sevilla se viste de blanco y oro en este tiempo litúrgico donde la presencia real de Cristo en la Sagrada Eucaristía se hace el centro de nuestra fe. En la tarde de ayer sábado, el populoso barrio del Polígono San Pablo vivió una de sus jornadas más esperadas y gozosas del año con la celebración de su Corpus Christi, una cita que congregó a numerosos vecinos y devotos en torno a la Parroquia de Nuestra Señora del Rosario.
La jornada comenzó a las 20:00 horas con la celebración de la Sagrada Eucaristía. Una misa solemne que sirvió de antesala perfecta para preparar los corazones antes de que Jesús Sacramentado saliera a bendecir las calles de la feligresía. La comunidad parroquial, que trabajó con esmero durante las semanas previas, dispuso todo con el máximo mimo y decoro que merece el Amor de los Amores.
Un recorrido lleno de sabor a barrio
Al término de la santa misa, la comitiva eucarística inició su salida procesional desde el templo parroquial. Las calles del Polígono se convirtieron en un auténtico altar público, donde el olor a romero y el sonido de las campanas marcaron el caminar de una procesión que destacó por su carácter íntimo, devocional y profundamente arraigado en la zona.







El cortejo discurrió con gran brillantez por el siguiente itinerario fijado por la organización: salida desde la calle Nuestra Señora del Rosario, para continuar por Pedro Romero, Antonio Lara, Manuel Luna, Guerrita, Plaza el Tato, Relampaguito, Lagartijo, Pedro Romero y, de nuevo, la entrada en el templo de Nuestra Señora del Rosario.












Como es tradición, los vecinos recibieron la Custodia, dejando estampas de gran belleza en un barrio que supo rezar a Dios de una manera muy auténtica y entregada, dejando constancia, un año más, del arraigo de esta fe eucarística en sus calles.
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Fotos: Fco Javier Montiel
