Arte Sacro
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La Hermandad de la Esperanza de Triana incorpora una nueva obra pictórica a la Capilla de los Marineros


1000045566Arte Sacro. La hermandad Sacramental de la Esperanza de Triana ha enriquecido el patrimonio artístico y devocional de la capilla de los Marineros con la incorporación de un valioso lienzo atribuido al pintor renacentista sevillano Luis de Vargas (1505-1567), una obra de extraordinario interés histórico y artístico que representa a “Cristo Resucitado”.

El enriquecimiento patrimonial constituye también una forma privilegiada de transmitir la fe a través de la belleza, asegurando que el mensaje evangélico continúe encontrando cauces visibles y cercanos en el seno de la hermandad.

La obra, realizada al óleo sobre tabla, presenta unas dimensiones de 162 x 75 centímetros (173 x 86 centímetros con marco) y ha sido estudiada por Enrique Valdivieso González, catedrático de Historia del Arte de la Universidad de Sevilla, quien destaca las claras afinidades estilísticas, compositivas y cromáticas que la vinculan con la producción de Luis de Vargas, considerado uno de los principales introductores del clasicismo italiano en la pintura sevillana tras su prolongada estancia en Roma.

La pintura representa el episodio culminante de la Resurrección de Cristo y se inscribe plenamente en la escuela sevillana del Renacimiento, uno de los focos artísticos más relevantes de la España del siglo XVI. Su marcado formato vertical y alargado sugiere que originalmente formó parte de un retablo narrativo dedicado a la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, ocupando probablemente una de sus calles laterales.

Cristo Resucitado se erige como eje visual y espiritual de la composición, elevándose sobre el sepulcro con una actitud solemne y triunfante. Su anatomía responde a un dibujo elegante y clásico, fruto del profundo conocimiento del desnudo y del estudio del arte antiguo que caracterizaron la madurez artística de Luis de Vargas.

El dinamismo de la escena se intensifica gracias al amplio manto rojo que envuelve la figura de Cristo, tratado con un acusado sentido espacial y una vibrante riqueza cromática. A su alrededor, los soldados romanos muestran un cuidado estudio de actitudes, gestos y vestimentas, evocando modelos de la escultura clásica conocidos por el artista durante su formación italiana. Destaca especialmente la figura del soldado representado de espaldas al espectador, cuya elegante postura introduce un refinado recurso manierista que contribuye a reforzar la profundidad narrativa de la escena.

1000045567El color constituye otro de los elementos más característicos de la pintura, con una paleta de tonos cálidos y luminosos que envuelven la figura de Cristo y contrastan con la intensidad del rojo del sayón sentado, dotando a la composición de una notable fuerza expresiva y de un dramatismo contenido. En conjunto, esta representación de la Resurrección supone una incorporación de especial relevancia dentro del relativamente reducido catálogo conservado de Luis de Vargas y reafirma su importancia como figura clave en la asimilación del lenguaje renacentista italiano en la pintura sevillana.

Luis de Vargas fue el primer gran pintor sevillano del Renacimiento y alcanzó una posición de referencia artística que hasta entonces habían ostentado maestros extranjeros. Hijo del pintor Juan de Vargas, recibió de él su primera formación antes de trasladarse a Italia, donde residió en Roma en dos etapas (hacia 1527-1534 y 1541-1550). Según el testimonio de Francisco Pacheco, fue un artista de gran humildad y extraordinaria calidad pictórica, profundamente influido por Pierino del Vaga y por otros maestros italianos como Francesco Salviati y Giorgio Vasari. Aunque no se conservan obras documentadas de su etapa italiana, su producción sevillana, desarrollada entre 1550 y 1567, lo sitúa entre los grandes renovadores de la pintura hispalense. Su obra más emblemática es el retablo del Nacimiento de Cristo para la Catedral de Sevilla (1552-1555), donde fusionó magistralmente el italianismo con un lenguaje plenamente personal.

Con esta incorporación, la hermandad Sacramental de la Esperanza de Triana continúa consolidando un legado artístico y devocional que no solo embellece la capilla de los Marineros y acrecienta el patrimonio heredado de generaciones anteriores, sino que contribuye igualmente a la evangelización mediante el lenguaje universal de la belleza, proyectando hacia el futuro un patrimonio vivo llamado a seguir siendo signo de devoción, testimonio de fe y expresión del compromiso cristiano que inspira la vida de la corporación.

Fotos: Hdad.









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