El arzobispo bendice el retablo restaurado de la iglesia de los Terceros, un renovado testimonio de fe y belleza
Arte Sacro. La'> iglesia de Nuestra Señora de Consolación, vulgo de los Terceros, ha acogido este domingo la bendición de la restauración de su retablo mayor, en una celebración presidida por el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, quien destacó que esta intervención constituye «mucho más que la recuperación de una obra artística: es un signo de fe, una catequesis permanente y una herencia espiritual que sigue anunciando el Evangelio».

Durante la homilía, monseñor Saiz subrayó que el arte sacro nace de la fe y está llamado a conducir a ella. Citando la constitución Sacrosanctum Concilium del Concilio Vaticano II, recordó que «la belleza posee una profunda fuerza evangelizadora y que la misión de un retablo es elevar el alma, sostener la oración y conducir al encuentro con Dios».
A la celebración de la Palabra asistieron el delegado diocesano de Patrimonio Cultural, Antonio R. Babío, el rector del templo, Francisco Blanc y el director espiritual de la hermandad de la Sagrada Cena, Allan Chávez.

Tomando como punto de partida la carta de san Pablo a los Efesios, el arzobispo afirmó que, junto a la restauración del patrimonio artístico, «la iglesia está llamada a promover una restauración mucho más importante: la del corazón de cada creyente». «De nada serviría devolver el esplendor a la madera y a las imágenes si no dejamos que Cristo restaure también nuestra vida interior», señaló, invitando a fortalecer el «hombre interior» mediante la acción del Espíritu Santo.
Don José Ángel dio gracias por todas las personas que, a lo largo de los siglos, han cuidado este templo y transmitido la fe en torno a la Virgen de Consolación. Expresó también su reconocimiento a cuantos han hecho posible la recuperación del retablo, así como a la Hermandad de la Sagrada Cena, responsable de custodiar este histórico templo sevillano.
Virgen de Consolación
Monseñor Saiz Meneses recordó que María, bajo la advocación de Consolación, conduce siempre a Cristo y continúa siendo para la Iglesia «signo de esperanza cierta y de consuelo para el pueblo de Dios peregrino». En un mundo marcado por la soledad y el sufrimiento, afirmó, los cristianos están llamados a anunciar que Dios nunca abandona a sus hijos.

La iconografía del retablo permitió también profundizar en la vocación universal a la santidad. «La representación de san Francisco de Asís y de la fundación de la Orden Tercera recuerda que todos los bautizados, también los fieles laicos en medio de sus responsabilidades familiares, profesionales y sociales, están llamados a vivir el Evangelio con radicalidad».
Comentando el Evangelio de las Bienaventuranzas, el arzobispo explicó que el retablo no está destinado únicamente a ser contemplado desde el punto de vista artístico, sino también a ser «leído espiritualmente», invitando a seguir el camino de Cristo y a dejarse transformar por la gracia. La homilía concluyó con una referencia al futuro regreso del misterio de la Sagrada Cena a la parte inferior del retablo, un elemento que, según explicó, recuerda que toda la belleza cristiana encuentra su centro en la Eucaristía, donde Cristo se entrega por amor y enseña a sus discípulos el camino del servicio.

Finalmente, el arzobispo hispalense animó a custodiar este patrimonio «no como quien conserva una pieza de museo, sino como quien protege una herencia viva de fe», deseando que el retablo restaurado ayude a muchos fieles a rezar con mayor profundidad, amar más a la Virgen de Consolación y seguir con renovado entusiasmo a Jesucristo.
Fotos: Archisevilla
