El Carmen de San Gil volvió a bendecir su barrio tras su restauración
Arte Sacro. Nuestra Señora del Carmen y su Bendito Hijo realizaron ayer sábado, 18 de julio, su anual procesión triunfal por las calles de la feligresía de San Gil, como culmen de los cultos que la hermandad ha venido celebrando en su sede canónica, la parroquia de San Gil Abad.
La salida tuvo este año un sabor especialmente esperado. La Santísima Virgen y el Divino Infante lucieron radiantes tras la intervención conservativa a la que han sido sometidos durante cuatro meses por la licenciada en Bellas Artes, Conservación y Restauración de patrimonio artístico, Sheila Criado, que acompañó en la procesión. Las imágenes regresaron a San Gil el pasado 20 de junio, tras unos trabajos que incluyeron labores de conservación y tratamiento de anoxia, una actuación aprobada por los hermanos en cabildo general extraordinario celebrado en febrero.
Cuatro meses de espera que se hicieron oración y que ayer tuvieron respuesta en la calle. El barrio volvió a encontrarse con la Madre del Carmelo, ya repuesta al culto, en una procesión marcada por el fervor cercano de los devotos y por la emoción de contemplar de nuevo a sus titulares con todo su esplendor.
Para la ocasión, Nuestra Señora del Carmen lució el hábito carmelita bordado en oro por Josefa Roldán, capa de brocado marfil, corona dorada de Villarreal y mantilla de encaje de Bruselas cedida por Miguel Murillo. Por su parte, el Bendito Niño vistió túnica blanca bordada en oro, obra de José Manuel Lozano.
El paso, exornado por la floristería Añil, presentó una cuidada composición floral en tonos blancos, con alhelíes, rosa mundial, astromelias, rosa pitiminí, margarita santini, flor de cera, lilium blanco y longiflorum, realzando la presencia de la Virgen y del Niño en una estampa de gran delicadeza.
En el cortejo figuraron casi una decena de estandartes de hermandades que quisieron acompañar a la corporación de San Gil en una jornada tan señalada. También estuvieron presentes el presidente del Consejo de Cofradías, José Roda Peña, el delegado de Glorias José Manuel García Urbano, delegado del Distrito Centro, Amidea Navarro, miembros de la Armada Española y José Manuel Martínez Guisasola, párroco de San Gil Abad y director espiritual de la hermandad.
El paso fue mandado por los hermanos Pagés, mientras la Banda Municipal de Arahal puso los sones musicales tras la Santísima Virgen, renovando un acompañamiento que forma parte del pulso carmelita de esta salida y la del año que viene.
Fotos: Juan Alberto García Acevedo.
