Sevilla Información. El histórico azulejo de la Escalerilla de Tagua recuperó la memoria de uno de los rincones más emblemáticos de Triana
Fco Javier Montiel. La historia de Triana volvió a aflorar junto al Guadalquivir con el descubrimiento del azulejo dedicado a la Escalerilla de Tagua, un enclave cargado de siglos de historia que ha sido testigo de la evolución del barrio desde época almohade hasta la Sevilla contemporánea.
La pieza recordó el origen de una construcción que forma parte inseparable del paisaje trianero. La popular Escalerilla de Tagua fue levantada durante el último cuarto del siglo XIX por el contratista Baldomero Tagua Coronil, con el objetivo de comunicar la calle Betis con el tablero del recién construido Puente de Triana, inaugurado en 1852. Desde entonces, los vecinos comenzaron a identificar este acceso con el apellido de su constructor, nombre con el que ha llegado hasta nuestros días.



Antes de la construcción de esta escalinata, el acceso se realizaba mediante una amplia rampa por la que ascendían caballerías y carros hacia el puente, facilitando el tránsito entre Triana y el centro de Sevilla en una época en la que el movimiento de mercancías resultaba constante.
https://www.youtube.com/watch?v=1MztGRhxzsA
Pero la importancia histórica del lugar se remonta muchos siglos atrás. En este mismo punto se encontraba uno de los contrafuertes del antiguo Puente de Barcas, levantado en 1171 por orden del califa almohade Abu Yaqub Yusuf. Aquella infraestructura constituyó durante casi siete siglos el único paso estable sobre el Guadalquivir y permitió la comunicación permanente entre Sevilla y Triana hasta su sustitución por el actual puente de Isabel II en 1852.

El entorno también conservó durante buena parte del siglo XX otro elemento muy recordado por los vecinos. El edificio que hoy ocupa el restaurante María Trifulca fue sede de la estación de la Compañía de Vapores Sevilla-Sanlúcar-Mar. Desde allí partían y llegaban los viajeros que utilizaban el transporte fluvial, funcionando el inmueble como taquilla, estación y embarcadero. En 1924 la compañía instaló un gran reloj visible desde buena parte del entorno, convertido durante décadas en referencia para los habitantes del barrio y para quienes utilizaban diariamente este servicio de navegación por el Guadalquivir.
La recuperación de este azulejo permite poner nuevamente en valor un espacio donde se superponen más de ocho siglos de historia de Sevilla. En apenas unos metros convivieron el antiguo Puente de Barcas almohade, la transformación urbanística que trajo consigo el Puente de Triana, la actividad comercial del puerto fluvial y el constante ir y venir de generaciones de trianeros.

La Escalerilla de Tagua continúa siendo hoy uno de los balcones privilegiados sobre el Guadalquivir y un símbolo de la estrecha relación entre Triana y su río. El nuevo azulejo no solo identifica este lugar para vecinos y visitantes, sino que devuelve a la memoria colectiva la historia de un enclave que forma parte del patrimonio sentimental del arrabal.
Fotos y video: Fco Javier Montiel
