La Virgen de los Reyes recibe el fervor de Sevilla con el histórico Manto de los Apóstoles
Fco Javier Montiel. La devoción de Sevilla volvió a reunirse desde la tarde de este martes en torno a Nuestra Señora de los Reyes con el comienzo del primer besamanos de agosto, una de las citas más esperadas por los fieles antes de la festividad del próximo 15 de agosto. La Patrona de Sevilla y de su Archidiócesis quedó dispuesta en la Capilla Real de la Catedral para recibir el cariño de miles de devotos, inaugurando así el tradicional ciclo de cultos que cada verano le dedica el Cabildo Catedral.
La Santísima Virgen se presenta este año con una estampa de especial belleza al vestir el conocido como Manto de los Apóstoles, una pieza que en pocos años se ha convertido en una de las más singulares de su rico ajuar. Sobre el terciopelo color guinda destacan los bordados históricos de los siglos XVIII y XIX, recuperados de antiguas capas pluviales francesas, mientras que en las vistas aparecen representados San Pedro y San Pablo, los dos apóstoles que dan nombre a la obra y que evocan las capillas situadas junto a la Capilla Real.


El manto fue ejecutado por el bordador Francisco Sosa gracias a la donación del tejido realizada por una familia especialmente vinculada a la Virgen de los Reyes y fue ofrecido al Cabildo Catedral por la Asociación de Fieles de Nuestra Señora de los Reyes y San Fernando. A juego con esta pieza, la Patrona luce la saya estrenada en 2025, confeccionada en tisú blanco y enriquecida igualmente con bordados históricos, formando un conjunto de gran armonía y profundo sentido artístico.


Completa el exorno un delicado encaje del siglo XVIII donado por la familia Carrasco Linares, junto a la toca ofrecida por Adeli Rodríguez, auxiliar de la Junta de Gobierno de la Asociación de Fieles. Todo ello pone de manifiesto el permanente cuidado con el que el Cabildo Catedral vela por la conservación de un patrimonio textil excepcional, destinado no solo a su preservación artística, sino también al servicio del culto y de la devoción de generaciones de sevillanos.



Sobre el pecho de la Virgen destaca, un año más, el tradicional pecherín de corales rojos, una de las joyas más emblemáticas de su ajuar. La pieza fue donada en el siglo XIX por el rey Luis Felipe de Francia y reúne diversas alhajas y medallas de gran significado histórico. Entre ellas sobresale la medalla de oro original de la ciudad de Sevilla, símbolo del estrecho vínculo que une desde hace siglos a la capital hispalense con su Patrona. También incorpora otras preseas vinculadas tanto a la Asociación de Fieles como a la devoción profesada por distintos miembros de la Casa Real española.



La imagen aparece coronada con la histórica corona de besamanos, una delicada obra de filigrana de oro realizada en 1876 por el orfebre Manuel González Rojas y enriquecida con amatistas, esmeraldas y perlas. Esta corona fue realizada para sustituir a la desaparecida tras el robo sufrido en 1873 y, durante décadas, fue la utilizada por la Virgen en su procesión del 15 de agosto hasta la coronación canónica celebrada en 1904. Recientemente ha sido restaurada por los talleres de Oribe y Marmolejo, recuperando todo su esplendor para continuar presidiendo los cultos de la Patrona.




Este besamanos posee además un significado muy especial al ser el primero que se celebra en la Capilla Real tras la restauración integral del recinto, reabierto al culto el pasado mes de febrero. Los trabajos permitieron intervenir sobre el retablo de Nuestra Señora de los Reyes, así como sobre distintos elementos artísticos y de orfebrería, devolviendo al histórico espacio su esplendor y garantizando la conservación de uno de los lugares de mayor importancia espiritual y patrimonial de la Catedral de Sevilla.









El besamanos continuará durante la jornada del miércoles 5 de agosto, en horario de 9:00 a 14:00 horas, con acceso por la Puerta de Campanillas. Para rezar ante la Virgen, sin realizar el besamanos el acceso es por la Puerta de Palos. Serán miles los sevillanos y peregrinos que volverán a acercarse hasta la Capilla Real para depositar ante la Santísima Virgen sus besos, oraciones, acciones de gracias y sus peticiones, iniciando así unos días en los que Sevilla vuelve a mirar con especial intensidad a la que, desde hace más de siete siglos, es Madre, Reina y Patrona de la ciudad.




Fotos: Fco Javier Montiel
