Prosiguen los actos de Pastoral Obrera con motivo de la fiesta de los trabajadores
Hoy viernes, 5 de mayo, tendrá lugar en la Parroquia de Nuestra Señora del Pilar (Av. de la Soleá) a las siete y media de la tarde, la ponencia de Antonio Hernández Carrillo, párroco de Pinos Puente (Granada), sobre el tema que preside las jornadas de este año: “Espiritualidad desde el barrio y el trabajo”. Mañana sábado, concretamente a las seis de la tarde, el cardenal arzobispo de Sevilla, mons. Carlos Amigo Vallejo, presidirá la celebración de la Eucaristía en la Parroquia de Jesús de Nazaret (Pino Montano). Como viene siendo costumbre en anteriores ediciones, en el curso de esta Eucaristía se realizará un gesto público de denuncia y solidaridad con quienes más sufren las situaciones de injusticia que siguen existiendo en el mundo obrero: jóvenes, mujeres, parados de larga duración...
Manifiesto de Pastoral Obrera
Por otra parte, estos días se ha difundido desde la Delegación Diocesana de Pastoral Obrera un manifiesto en el que se recuerdan los acontecimientos y reivindicaciones que dieron lugar, en 1886, al nacimiento de esta jornada festiva. Así, se destaca que “cuando en virtud de una visión reduccionista del hombre se absolutiza su dimensión productivo consumista y se educan sus capacidades y deseos para mantener y acrecentar permanentemente el ciclo de producción y consumo y la rentabilidad económica que genera, toda su naturaleza queda pervertida con graves consecuencias para su proceso de humanización y para la sociedad, porque –añade- acaba contraponiendo el tiempo productivo y consumista a todas las demás dimensiones de la vida que son esenciales para un desarrollo pleno del hombre”.
Más adelante, se advierte que “cuando la flexibilidad elimina la seguridad en el empleo; cuando incluye la posibilidad de que los hombres cambien forzosamente de ciudad y de comunidad autónoma7; cuando obliga a cambiar de horario de trabajo, de jornada de trabajo, de días semanales de descanso de manera aleatoria; cuando provoca el cambio permanente de profesión y de ocupación con desprecio de la propia vocación profesional de las personas; cuando se extiende al salario y lo convierte en un sistema de incentivos cuyo logro puede escapar a la voluntad y al desempeño del propio trabajador, se produce una precariedad de las formas de vida que impiden la necesidad y el derecho que cada persona tiene a planificar su vida familiar y social, y el derecho que tiene cada familia a no ver amenazado su futuro de manera permanente”.
En referencia a la situación del empleo en Sevilla, la Delegación Diocesana de Pastoral Obrera se felicita por “la disminución del número de desempleados; por los avances conseguidos en la igualdad de la mujer en el trabajo, a pesar del camino que aún queda por recorrer; por la creciente proliferación de nuevas profesiones, capacidades y servicios y por el crecimiento de la conciencia de lo que el trabajo supone como bien del hombre. Debemos agradecer a trabajadores y empresarios que desde sus organizaciones respectivas, acompañados por el gobierno andaluz y por las corporaciones municipales de la ciudad y de los pueblos sevillanos, han puesto empeño en dialogar, concertar y buscar soluciones a los múltiples problemas considerados. También queremos dejar constancia del trabajo callado de toda la Iglesia y de muchos militantes cristianos que desde su trabajo en la Pastoral Obrera, en Caritas y en otros movimientos y comunidades eclesiales han urgido y posibilitado este proceso”. Sin embargo, se lamenta de “las muertes y discapacidades provocadas por los accidentes laborales ni la precariedad de muchos contratos que está en su raíz, el paro en algunos colectivos como los jóvenes y las mujeres; la desregulación de las condiciones de trabajo; el drama de los trabajadores inmigrantes que mueren cada día; el abuso de las prejubilaciones que deja arrinconados a muchas personas en lo mejor de su vida; la persistencia de unas tasas muy importantes de pobreza y exclusión concentradas en barrios marginales en los que el fracaso escolar de muchos niños, adolescentes y jóvenes, los deja en la puertas del paro, la droga y la delincuencia”.