Cachorro. Javier Ramos Sáez.
Qué se puede decir de este fabuloso Cristo que no haya dicho ya Aquilino Duque en El Cachorro en el puente.
Obra de gran maestría artística, que dentro de la rica variedad de cristos existentes en Sevilla, es uno de los más bellos, exquisitos y de los más expresivos.
Es el Cristo de la calle Castilla, y comparte con el Cristo de Pasión y Muerte la bella competencia cristífera en Triana.
El incendio de 1973 no impidió la destrucción del Cristo más grande de Sevilla. Hacía falta mucho más que eso para destruir al Cachorro, que aguanta el paso del tiempo con solera.
Es un Cristo que está en la desesperación de la muerte a punto de expirar su último aliento. En la mayor de las agonías intenta permanecer en este mundo pero este Cristo ya pasó al lado espiritual antes que expirase, porque su presencia ya inspira un aura de divinidad.
Imagen sublime, portentosa como pocas, de gran nivel artístico y humano. Posiblemente es la mejor obra de Francisco Antonio Ruiz Gijón, que la modeló por el año de 1682. Dicen que es la “joya del arte cristiano universal”. Desde luego estas palabras le miden con exactitud.
Figura de grandes dotes anatómicas, en la que no se escapa ningún detalle, propio de las talas del barroco pleno. Es obra cumbre, que por lo que la palabra expresa, no puede haber otra mejor.
Representa con exactitud la agonía del Señor, con esa faz tremendamente expresiva que denota la terribilitá italiana. Tiene cada ojo de diferente color y aún así expresa un rostro más demacrado. Es muy difícil hacer una figura más realista que la que estamos explicando.
Hay bellas palabras que expresan el cariño y la devoción que Sevilla entera le tiene al Cristo de la Expiración , sea el caso de P. González Jiménez y D. Noguera:
Yo no sé si estás “dormío”,
Yo no sé si estás despierto,
Cachorro, Cachorro mío.
¿Verdad que Tú no estás muerto
mientras vas cruzando el río?
Enmudezca el respirar
y no se encienda una luz.
Que con lento caminar
Viene el Cachorro en la Cruz
Casi a punto de expirar.
El Cachorro es mucho Cristo para tanto barrio y por eso traspasa su figura las fronteras de lo común y se extiende como una referencia devocional de rango universal.
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Foto: Francisco Santiago