El barrio acompañó a la Virgen de la Pera en su salida procesional
Fco Javier Montiel. La Hermandad de la Paz celebró este viernes la salida procesional de Nuestra Señora del Prado, conocida popularmente como la Virgen de la Pera. La venerada imagen recorrió las calles de la feligresía a partir de las 20:45, en una jornada marcada por la devoción de los hermanos, la participación de los más pequeños y el cariño de todo el barrio del Porvenir.
La procesión partió desde la parroquia de San Sebastián y discurrió por Río de la Plata, Montevideo, Santa Rosa, Brasil, Glorieta de Covadonga, avenida de Don Pelayo, Felipe II, Progreso, Porvenir y, nuevamente, Río de la Plata, antes de regresar al templo.
La corporación volvió a reunir a sus hermanos y feligreses en una fecha especialmente significativa dentro de su calendario. La salida de septiembre se convirtió una vez más en una cita entrañable para el barrio, especialmente para los niños de la hermandad y para las familias vinculadas a la parroquia.
Una devoción con siglos de historia
Nuestra Señora del Prado es una talla de autor desconocido, atribuida principalmente a Jerónimo Hernández, aunque también se ha relacionado con Juan Bautista Vázquez el Viejo. La imagen, de tamaño natural, está realizada completamente en madera policromada y está datada entre los años 1577 y 1578.



La Virgen aparece sosteniendo al Niño Jesús en uno de sus brazos y una pera en la otra mano. Este atributo dio origen al nombre con el que el pueblo sevillano la ha conocido durante generaciones. La talla fue restaurada en 2018 por Enrique Gutiérrez Carrasquilla y constituye uno de los testimonios más valiosos de la escultura manierista sevillana de finales del siglo XVI.
Durante la tarde del viernes, la antigua imagen del Prado volvió a recibir las miradas y las oraciones de quienes aguardaban su paso en las calles próximas a San Sebastián. La procesión mantuvo ese carácter familiar y cercano que acompaña a la devoción de la Hermandad de la Paz.
Un recorrido por la feligresía
El cortejo recorrió algunos de los enclaves más vinculados a la vida cotidiana del Porvenir. Tras salir por Río de la Plata, la procesión avanzó hacia Montevideo y Santa Rosa, para continuar por Brasil hasta alcanzar la Glorieta de Covadonga.






Desde allí, el itinerario siguió por la avenida de Don Pelayo y Felipe II, antes de adentrarse nuevamente en las calles de la feligresía a través de Progreso y Porvenir. El regreso se completó por Río de la Plata, donde la Virgen volvió a recibir el calor de sus vecinos antes de recogerse en la parroquia de San Sebastián.




Fue un recorrido cercano, pensado para que Nuestra Señora del Prado permaneciera junto a su barrio y para que la devoción se extendiera por las calles que durante todo el año acompañan la vida de la Hermandad de la Paz.
El cortejo y los capataces
El cortejo estuvo formado por los hermanos y feligreses que acompañaron a la Virgen durante su recorrido por el Porvenir. La participación de los más pequeños de la corporación volvió a ocupar un lugar destacado en una procesión concebida como una jornada de convivencia y devoción familiar.











La información oficial difundida por la hermandad no precisó el nombre del capataz responsable del paso de Nuestra Señora del Prado. Por este motivo, no se atribuye la dirección de la cuadrilla a ningún capataz concreto.
Sí constaba la vinculación de la Hermandad de la Paz con capataces como Ernesto Sanguino en anteriores procesiones extraordinarias de la Virgen de la Paz. Sin embargo, ese dato no se trasladó a la salida de la Virgen de la Pera, al tratarse de una imagen, un paso y una convocatoria diferentes.
La música de La Puebla
El acompañamiento musical corrió a cargo de la Banda Municipal de La Puebla, que puso sus sones tras el paso de Nuestra Señora del Prado durante todo el recorrido. La formación contribuyó a crear un ambiente de recogimiento y celebración, acorde con el carácter cercano de esta procesión letífica.
La música acompañó el caminar de la Virgen desde su salida de Río de la Plata hasta el regreso al templo, envolviendo cada levantá y cada revirá con marchas procesionales. La Hermandad de la Paz cuenta, además, con un repertorio propio vinculado a sus titulares y a la historia de la corporación, con composiciones como Esplendor del Porvenir, de Óscar Mosteiro, y Paz, Victoria y Porvenir, de Félix de Carboneras.
Una tarde para el barrio
La salida de Nuestra Señora del Prado volvió a ser una invitación a vivir la devoción en la calle. Sin la solemnidad propia de una estación de penitencia, pero con la emoción que siempre despierta una imagen mariana al cruzar el dintel de su templo, la Virgen de la Pera caminó junto a sus hermanos y vecinos.








Este viernes, cuando la Virgen salió de San Sebastián, el Porvenir volvió a reconocerse en Ella. La antigua imagen del Prado, con el Niño en sus brazos y la pera como signo de su devoción popular, recorrió una vez más las calles de su feligresía entre la música, las oraciones y la mirada emocionada de quienes esperaron su regreso.
Nuestra Señora del Prado regresó a su templo después de una tarde en la que la Hermandad de la Paz volvió a poner el corazón del Porvenir en las calles.
Fotos: Fco Javier Montiel