Madre de Dios del Dulce Nombre, restaurada y de nuevo ante sus devotos
Fco Javier Montiel. La capilla del Colegio La Salle Felipe Benito volvió ayer viernes a encontrarse con una de sus devociones más queridas. Madre de Dios del Dulce Nombre permaneció expuesta a la veneración de sus fieles después de los trabajos de conservación y restauración realizados sobre la imagen de la Virgen y el Niño Jesús.
Durante la jornada, numerosos devotos pudieron acercarse a la Sagrada Imagen en horario de mañana y tarde. La veneración se desarrolló de 9:30 a 14:00 horas y de 17:30 a 19:15 horas, como antesala de un momento especialmente esperado por la familia lasaliana.
A las 19:30 horas tuvo lugar la solemne misa de acción de gracias por la reposición al culto de Madre de Dios del Dulce Nombre y por su festividad. La celebración estuvo presidida por Antonio Romero Padilla, párroco de San Martín de Carrión de los Céspedes, que ocupó la sagrada cátedra.
Con este regreso al culto se cerraba una etapa marcada por el cuidado del patrimonio y por el deseo de devolver a la Virgen y al Niño Jesús no solo su esplendor, sino también las necesarias garantías de conservación para continuar recibiendo durante muchos años la oración y el cariño de sus devotos.
Una intervención nacida de un estudio en profundidad
La restauración comenzó después de un estudio organoléptico del conjunto, en el que pudieron apreciarse orificios de salida producidos por insectos xilófagos. Ante estos primeros indicios se decidió profundizar en el conocimiento del estado interno de la talla mediante un estudio de TAC realizado a la imagen de la Virgen.



Las pruebas permitieron comprobar que existía un ataque de carcoma bastante extendido en la zona del pecho, con presencia de galerías en el interior de la madera. Ante esta situación se presentó un proyecto de intervención que contemplaba diferentes tratamientos en función de los distintos daños y desgastes detectados en el conjunto.




La imagen de la Virgen fue trasladada al estudio para comenzar los trabajos. La primera actuación consistió en un tratamiento de anoxia, destinado a erradicar los insectos xilófagos que permanecían en el interior de la talla. El tratamiento se prolongó durante treinta días, tras los cuales se procedió a desembalar la imagen y continuar con el proceso de conservación.




Uno de los siguientes pasos fue la consolidación estructural de grietas y fendas, tanto en la Virgen como en el Niño Jesús. Posteriormente se estucaron y enrasaron las lagunas y pérdidas de policromía ocasionadas por la manipulación y el deterioro de la talla.






La limpieza fue otro de los capítulos fundamentales de la intervención. Se realizaron diferentes catas con disolventes de baja abrasividad, buscando en todo momento respetar la pátina original aplicada por el autor. Una vez localizada la mezcla adecuada, se retiró la suciedad superficial acumulada con el paso del tiempo, especialmente la producida por el humo de las velas, que había oscurecido la policromía del conjunto.
Tras la limpieza llegó la reintegración cromática mediante la técnica del puntinatto, utilizando materiales reversibles al agua. Esta técnica permite reconstruir visualmente las pérdidas mediante pequeños puntos que resultan prácticamente imperceptibles a simple vista, aunque pueden distinguirse al acercarse a la obra, garantizando así la diferenciación entre la policromía original y la intervención restauradora.
Finalmente se aplicó un barnizado general con acabado satinado para proteger las reintegraciones realizadas y ofrecer una adecuada protección a la superficie pictórica.
Protección para el futuro
La intervención también ha permitido mejorar distintos elementos destinados a garantizar la conservación y seguridad de las imágenes. Se incorporaron nuevas pestañas, realizadas exactamente iguales a las originales, tanto para la Virgen como para el Niño Jesús.
Asimismo, se realizó un forrado de malla en la jaula del candelero y un forrado de tela en el propio candelero. También se añadieron pernos y casquillos embutidos en ambas imágenes y se instaló un nuevo sistema de sujeción para la Virgen y el Niño.
Especial atención merece la solución preventiva adoptada frente a los daños que pueden ocasionar los continuos cambios de vestimenta. Para proteger el cuerpo de la imagen de la Virgen frente a los efectos de los alfileres se ha diseñado un sistema compuesto por peto, casco y muñequeras realizados en cuero.
Madre de Dios del Dulce Nombre vuelve así a la capilla de La Salle después de una intervención que ha mirado al pasado, respetando la obra y su policromía original, pero también al futuro, incorporando medidas destinadas a preservar el conjunto.
La Virgen, que regresó ayer al encuentro con sus fieles, afronta de esta manera una nueva etapa. La familia lasaliana vuelve a tener a su Madre cerca, preparada para acompañar el nuevo curso y para seguir recibiendo, como cada septiembre, las oraciones de quienes acuden ante Ella buscando consuelo, protección y esperanza.
Fotos: Fco. Javier Montiel