La Mortaja devuelve a la luz una joya de la pintura hispanoamericana: La Virgen de Guadalupe
Fco Javier Montiel. La Hermandad de la Sagrada Mortaja ha vuelto a poner la mirada sobre uno de esos tesoros que, muchas veces, permanecen en silencio dentro de los templos sevillanos. La reciente restauración del lienzo de la Virgen de Guadalupe permitió descubrir de nuevo la riqueza artística y devocional de una obra que forma parte del patrimonio histórico de la corporación y que ahora recupera buena parte de su luminosidad.
La presentación de la restauración se desarrolló en el antiguo convento de Nuestra Señora de la Paz, sede de la Hermandad, dentro de la propuesta dedicada a la pintura hispanoamericana. El acto sirvió también para acercar a los visitantes al contexto histórico de una corporación con una trayectoria profundamente vinculada a la conservación de su patrimonio y a la transmisión de una espiritualidad heredada de siglos.

El lienzo de la Virgen de Guadalupe puede fecharse a finales del siglo XVII y presenta unas características que apuntan hacia el ámbito de la pintura hispanoamericana, concretamente hacia el entorno de los hermanos Arellano. Esta posible vinculación convierte la obra en una pieza especialmente interesante dentro del patrimonio de la Sagrada Mortaja y permite contemplar en Sevilla la huella de aquellas relaciones artísticas y devocionales que durante siglos unieron España con los territorios americanos.
https://www.youtube.com/watch?v=nDVBlDmKzXk
La iconografía de la Virgen de Guadalupe tuvo una enorme difusión en el mundo hispánico. Desde Nueva España, la devoción fue extendiéndose y las representaciones de la Virgen llegaron también a España de la mano de religiosos, comerciantes, funcionarios y particulares. En Sevilla, ciudad abierta históricamente al intercambio con América, estas imágenes encontraron un espacio propio en iglesias, conventos, capillas y colecciones particulares. La presencia de una obra de estas características en la Sagrada Mortaja habla, por tanto, de una Sevilla que también supo recibir y conservar el arte nacido al otro lado del Atlántico.
https://www.youtube.com/watch?v=V-GNqRixuPc
La propia historia de la Hermandad ayuda a comprender la importancia de conservar estas piezas. La Sagrada Mortaja hunde sus raíces en los siglos XVI y XVII y vivió durante el último cuarto del Seiscientos uno de los periodos de mayor esplendor de su historia. En 1676 adquirió la propiedad de la capilla que ocupaba en Santa Marina y en esos años recibió buena parte del conjunto artístico que ha llegado hasta nuestros días.
La restauración de la Virgen de Guadalupe permite así recuperar algo más que una pintura. Devuelve presencia a una página de la historia de la Hermandad y permite que las generaciones actuales puedan contemplar una obra que ha atravesado los siglos conservando su dimensión artística y, sobre todo, su carácter devocional.
La noche se completó con un breve concierto de música religiosa, poniendo el broche a una propuesta en la que patrimonio, historia y fe caminaron juntos. En el silencio del antiguo convento de la Paz, la pintura restaurada volvió a ocupar el lugar que merece: el de una imagen que habla de la Virgen, de la Iglesia y también de los caminos que durante siglos llevaron la devoción mariana desde América hasta Sevilla.

Porque conservar el patrimonio no consiste solamente en mantener una obra. Es cuidar la memoria de quienes la contemplaron antes que nosotros y hacer posible que otros puedan seguir rezando y descubriendo su belleza mañana.
La programación oficial sitúa esta propuesta de la Sagrada Mortaja entre las actividades patrimoniales de la Noche en Blanco, con acceso gratuito y en horario nocturno, y confirma expresamente la datación aproximada del lienzo y su posible relación con los Arellano.
Fotos: Fco Javier Montiel