El retablo cerámico sevillano de la Virgen de la AltaGracia
Francisco Santiago. No es muy frecuente encontrarnos imágenes de la Virgen de la Altagracia en Sevilla, a pesar que esta devoción proveniente de la República Dominicana tiene orígenes hispanos de la época de la colonización.
Existen documentos históricos que prueban que en el año de 1502, en la Isla de Santo Domingo, ya se daba culto a la Virgen Santísima bajo la advocación de Nuestra Señora de la Altagracia, cuyo cuadro pintado al óleo fue traído de España por los hermanos Alfonso y Antonio Trejo, que eran del grupo de los primeros pobladores europeos de la isla.
El cuadro original de Ntra Sra. de la Altagracia tiene 33 centímetros de ancho por 45 de alto y según expertos, es obra anónima de la escuela sevillana pintada a finales del siglo XV o muy al principio del XVI.
En el año 1572 se terminó el primer santuario altagraciano y en el 1971 se consagró la actual basílica.
Igualmente esta devoción tiene el privilegio de haber sido coronada dos veces, la primera el 15 de agosto de 1922 en el pontificado de Pío Xl y por el Papa Juan Pablo II, quien durante su visita a la Isla de Santo Domingo el 25 de enero de 1979, coronó personalmente a la imagen con una diadema de plata sobredorada, regalo personal suyo a la Virgen.
Pero volviendo al retablo cerámico que les muestro, he de indicarles que para verlo o conocerlo, hay que visitar el Hospital de la Cruz Roja, en dirección al pabellón B, estando situado en las escaleras de acceso a la primera planta.
Su realización se debe a la fábrica de Ramos Rejano y pintando por Alfonso Cháves. El retablo está franqueado por otros dos más pequeños con dos retratos y, en la parte superior, el escudo de la República Dominicana.
Las circunstancias de la vida me llevó a conocer y fotografiar este retablo y, por si no lo conocían, aquí les dejo el mismo para compartir esta otra devoción relacionada con otra muy sevillana: La Virgen del Reposo de la Catedral (Enhorabuena lo pariste), donde se muestra a la Virgen en el grandioso momento de su alumbramiento, misterio de la Maternidad Divina de María que está lleno de Alta Gracia.
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Fotos: Francisco Santiago