Tu luz se va apagando. Isabel Serrato Martín.
Poco a poco se te va apagando la luz. Una cruel enfermedad, en poco tiempo, hará que no puedas leer artículos de Barbeito, de Cretario, de Herrera, de José Antonio…
A penas vencerán unas lunas y tu luz se habrá apagado. Tu vida latirá, pero tu vista se hará amiga de la más cruel de las oscuridades. Ya no podrás leer las torpes letras de quien escribe; si pudiera pararía mi pluma, si así no perdieras el rumbo nunca.
Te veremos, amigo Pepe, pero tú serás ciego, no nos veras. La crueldad de la vida se ceba con un niño que no merece tanta maldad.
No le grites a Dios, Él volvería a dar la vida, esta vez por devolverte la luz que mereces. Sigue abrazando el amor que María quiere regalarte. Ella te lleva en su manto y si llora, es por tu mirada.
No sé qué conseguiré con estas palabras, tan sólo quiero consolar un llanto que presiento en tu negatividad. Tiene que ser difícil, seguramente no tengo ni idea de lo que estás viviendo. No quiero ser cruel, tan sólo quiero brindarte esta lectura.
Quiero confiarte a mi Dios. A mi amor secreto, a quien Presentan al Pueblo, a quien nadie llama por su nombre, a quien hasta se lo cambian. Tuyo es. Si es tu consuelo, abrázalo porque tan sólo Él sabe por qué.
Ya no verás más Semana Santa. Ya no sabrás cuando Zaqueo se columpia en La Campana. Ya no verás el Beso de Judas, ni los Dolores del Cerro, no verás al caballo en el que cabalga una lanzada, ni el azote más cruel. Ya no verás la Esperanza del arrabal, ni la Salud del Viernes, ni el Sol del Sábado Santo.
Pero te garantizo que hay un método para ver La Aurora sin abrir los ojos.
Escucha a Fran, a Moi, que mamá te lea las crónicas de Acevedo desde la campana. Que te describan las fotos de Alberto o de Paco. Sí, esto es una forma.
Aún así, hay otra forma mejor.
Pepe, tienes que ver, a partir de ahora, como ve el cofrade todas las semanas del año, salvo una. Soñando. Soñando que es el momento de ir a Dios por el Amor.
Te garantizo que la crueldad de la realidad, de tu oscura realidad será más amena, si sueñas que todo el año es Semana Santa; la espera, la visión de la espera.
Pepe, ya no verás, tu enfermedad te condena, pero te garantizo que a veces, este mundo cofrade, es más bonito en un sueño.
Foto: Fco. de Borja Cordero Murillo.