Carta abierta al Pregonero de la Semana Santa de Sevilla 2014. Francisco Javier Segura Márquez
Hoy te van a llamar. Vas a estar haciendo cualquier cosa, menos esperar a que te llamen. O bien, te vas a pasar la sobremesa planeando qué respuesta vas a darle a Carlos López Bravo cuando te diga “Te voy a pasar con el Presidente”. Tómatelo con calma, o al menos inténtalo. La respuesta que vas a dar es trascendente para muchas personas. Creerás que para quien es más importante todo esto es para ti, tu familia y los tuyos; desengáñate, habrá muchas personas pendientes de tus gestos, de tus primeras palabras, de tus primeras acciones.
Y de ahora, hasta el día 6 de abril. Te ha tocado un “pregonazgo” largo, de los que pesan por que tienen casi veinte días más de los que les toca un período corto. Y eres pregoner@ desde ya, desde que te llamen. Tranquil@, mañana cuando te despiertes tendrás que volver a pensarlo, porque te parecerá mentira. Pero no esperes a mañana. Ve a celebrarlo con tu gente, acude ante tus imágenes titulares, sól@ o acompañad@ de todos los que quieras. Ríndete ante ellos, llora, ríe, calla, cotillea…pregunta insistentemente…si tiene alguna duda, consulte con los anteriores…estaremos encantados de atenderte.
Te toca desarrollar la paciencia, la humildad, la sonrisa permanente. Los primeros días son de aúpa. La batería del móvil, dala por perdida hasta dentro de dos semanas. El cargador, otra de tus herramientas. Responde siempre gustoso, aunque quien te llame te caiga mal…descubrirás que hasta en los enemigos Dios te pone la felicidad delante. No tengas prisa por escribir; no quieras comerte el Ipad la primera noche o el ordenador el domingo después de almorzar. Que no, que no te conviene. Olvídate de la obligación y primero acomódate en este sillón en el que te acaban de sentar de improviso.
Pídele a algún amigo que te compre una agenda hermosa, no como la mía, que por pequeña tenía más lunares que un traje de flamenca, de tachones que llevaba. Apúntalo tú mism@, o déjalo en manos de tu familia, o de algún amig@| de confianza que se convierta en uno más de tu casa por estos meses. Cientos de actos, asistencias, invitaciones, traslados, conferencias, presentaciones. No te limites. Haz lo que te dé la gana, ve donde quieras…Aquí no hay protocolo establecido. No digas que no a nada de lo que se acostumbre, y en lo que respecta a invitaciones nuevas, haz lo que quieras.
Disfruta las comidas de hermandad (piensa discursos, importante); en los pescaítos, come lo que puedas; en las comidas de las tertulias, no te sorprendas ni te disgustes si los tertulianos acaban discutiendo de temas peregrinos (siempre lo hacen). Prepara tu casa para el aluvión de cuadros y de regalos. Todo estará bien. Lo que te pidan que lleves al pregón, guárdalo en un rincón de tu indumentaria ese día. Son como amuletos y defensas.
Pide a tu familia serenidad. A tu pareja, paciencia. A tus amigos, comprensión. A tus hermandades, dispensa. A tu jefe, conciliación. A tus compañeros, anonimato. A tus hijos, recreo. A tu madre, besos. A tus imágenes titulares, fuerzas. A la Macarena y a la Esperanza de Triana cuando las tengas en tus manos, calor que pelee con el Diciembre que te rodea. Por las noches, busca el silencio. Y sé sincer@, con Sevilla y contigo. Que si hablas lo que piensas, Sevilla llorará de emoción. Y no te harán falta ni versos ni prosas. Porque habrás trascendido la palabra con tu sentimiento.
La mañana del Pregón…sal de casa sonriendo. Si te apetece ver a tus imágenes, hazlo y que te recojan donde haga falta. Llega con antelación. Y cuando el regidor os mande a todos al escenario, y suene la marcha, y la otra marcha, y Gregorio te presente, date por vencid@, date por triunfad@. El sueño acabará antes que te des cuenta. Y antes que tú quieras, empezará una Semana Santa en la que te pararás mucho, mucho. Pero tú, siempre sonríe. Y así pasará el tiempo. Ahora eres elegid@. Los trastos te los darán Ibáñez y El Cirio Apagao. Suerte. Effetá para Sevilla.
Foto: Miguel Ángel Osuna