La Divina Pastora Coronada ya se encuentra en Capuchinos (Proceso de restauración)
Francisco Santiago. La Porcíncula anexa al Convento de los Capuchinos recibió a la Divina Pastora Coronada tras los trabajos de restauración que ha llevado a cabo el imaginero Fernando Aguado y que más abajo se detallan. Una gran multitud de hermanos y fieles llenaron el recinto para contemplar a la bella imagen, que para la ocasión no iba vestida de pastora y además, se mostraba por primera vez en besapies.
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La restauración:
Los trabajos se han centrado fundamentalmente en el estrato pictórico, que estaba muy afectado por repintes. La imagen fue repolicromada en la mayor parte del rostro y cuello al completo y manos por Sebastián Santos en los años cincuenta y por Buiza en 1982.Muchos de estos repites, además de añadidos posteriormente en la zona de las mejillas por el roce y erosión de los pendientes y sarcillos, estaban torcidos en su tonalidad por lo que se han retirado cuidadosamente, apareciendo la policromía original de la Imagen, dejando a su vez el repinte completo del cuello realizado por Buiza que si se mantenía estable en su tonalidad. Esto ha provocado que el color del rostro de la Virgen sea más claro que el de las manos, que estaban repolicromadas en un color bastante más oscuro , eliminándose dicho repinte y recuperando el color original de las manos, más nacarado, por lo que ahora existe una mayor unidad cromática entre éstas y el rostro de la Virgen. Los pies que según información de la Hermandad son obra de Sebastián Santos, estaban cubiertos por unos cueros pegados en forma de sandalias y se encontraban muy afectados y erosionados, con acumulación de polvo y suciedad y pérdidas de policromía y estuco que han sido reparadas manteniendo su color original, algo más oscuro que el rostro y manos al ser de autores distintos. Se han sustituido los brazos por unos de articulación de esfera y el sistema de sujeción de las manos, así como las sujeción de aros y corona.
ANTES DESPUES
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El Divino Pastorcito, obra en terracota de Cristóbal Ramos, presentaba un gran problema de estabilidad debido a el sistema de sujeción original a la peana con unos garfios metálicos insertados en el propio barro tanto en las piernas como en los brazos. Presentaba fracturas con movimiento en ambos brazos y tobillos que han sido subsanadas a través de infiltraciones de adhesivo devolviendo solidez a las piezas, realizándose a su vez una limpieza de la policromía y una contrapeana que equilbre el centro de gravedad de la imagen.
ANTES


DESPUES
La imagen del Borrego del Ave María, obra de Sebastián Santos se encontraba en muy mal estado, con muchas fisuras y grietas debido a que es una pieza maciza y las tensiones de la madera han provocado dichos daños, produciendo desplazamientos de ensambles. La actuación ha sido muy conservativa en la policromía, para que la obra conserve su sabor añejo, eliminado los depósitos superficiales de suciedad y cera y sellando fisuras y grietas, reintegrando el color y recuperando la mayor parte del rostro que, en gran parte, estaba ya en el estuco.
ANTES
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DESPUES
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DESPUES
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Fotos: Fernando Aguado/Francisco Santiago.