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Lectura para este verano: Anónimos infinitos, de Marina Bernal Guerrero


Mariano Ruesga Osuna. Entre las recomendaciones de nuestra sección Lecturas para el verano, hoy les traemos un libro de una recopilación de más de 250  microrrelatos reales recogidos en 300 páginas, escrito por la periodista sevillana Marina Bernal Guerrero con el tìtulo Anónimos Infinitos.

El la tarde del pasado miércoles 14 de agosto, cuando el Sol buscaba su diario chapuzón en la costa chipionera en su bajamar, trazando un mar de colores de lo más variado sobre unos descubiertos corrales de pesca, cuando a la gente de esta tierra le viene a la memoria y canturrean aquella canción “Que no daria yo” de su vecina más universal Rocío Jurado, esa, fue la hora elegida para presentar en el Castillo de Chipiona, la quinta edición del libro Anónimos Infinitos de Marina Bernal.

Rodeada de amigos, familiares, vecinos de Chipiona, Marina estaba es su casa, con los suyos. El acto fué conducido Cristóbal Ruiz y contó la presencia del alcalde de Chipiona Luis Mario Aparcero y del concejal de cultura Tano Guzmán, en el mismo no faltó la música en forma de un pasodoble, con el título del libro #Anónimosinfinitos que compuso Cristóbal Santos Sáenz y que fue interpretado por las voces de Mar Aineto Muñoz y Marisol Arias Naval, acompañadas en la guitarra por Dario Castro Castro. Un encuentro cultural y de lectura donde el público asistente fue muy participativo, preguntando a la escritora sobre los relatos del libro.

Un libro muy ameno de rápida y gratificante lectura que seguro gustara.

SINOPSIS.

Este libro está hecho con relatos pequeños, microrrelatos, sobre gente anónima que ha tenido la suerte de cruzar sus vidas con la de la autora de todos ellos, Marina separan, se quieren, cumplen años, hacen el bien, en una palabra... viven. De ahí el título, gente real que está reflejada de forma anónima. E infinito, como el mar que tanto gusta a la autora, y porque estas historias van a continuar, cómo continuará la vida. 

Todas las breves historias que se relatan en este libro son reales, con protagonistas reales y hechos reales. Marina tiene la suerte de que muchas personas le hagan partícipes de sus deseos, de sus sentimientos y de sus vidas... y luego le gusta Bernal. Anónima, pero real. Personas que sufren, se divierten, emocionan, se describirlos respetando su intimidad y la confidencialidad. Lo cuenta, pero la mayoría de las veces no los identifica, por eso forman parte de estos Anónimos Infinitos….

La escritora habla de vidas cotidianas, sencillas que no simples, a flor de piel que no superficiales, valiosas que no inútiles. Con una visión femenina, y feminista, y pone la lupa en esos detalles que nos pueden parecen insignificantes, pero cuando nos damos cuenta nos ha llenado la vida…..

Es lo que tiene llevar el periodismo en la sangre, el amor por la literatura, por la palabra, la irresistible curiosidad por las historias humanas, que llaman su atención, a las que le da forma con su sensibilidad de mujer libre y comprometida, para sacudirse el letargo, ella no improvisa. Enfoca y dispara con verbo fresco. 

Sin darnos cuenta, nos hemos habituado a la dulce rutina de leerla con un estilo que no era al que nos tenía acostumbrado. Ha conseguido con sus relatos, que esperemos con impaciencia la nueva entrega….

En el género del microrrelato Marina Bernal se mueve como pez en el agua metiendo el dedo en la llaga sobre los temas más inverosímiles a los que acerca su mirada. Es una mirada de águila, pero siempre desde el positivismo con un canto continuado a la vida.

Gracias Marina por compartir tantas historias bien hiladas por la energía que le pones, por saber elegir la palabra adecuada para titular cada relato, en un mosaico infinito de historias que merecen ser conocidas, nazcan donde nazcan. El mejor guión, la mejor crónica, es la vida misma.

OJOS VERDES

Nunca vi una mirada más bella, ni la veré́. Si los ojos son las ventanas del alma, los suyos abrían la puerta a la dulzura y a la bondad. Verdes transparentes, como el agua limpia del mar. Verdes esperanzados en la serenidad y la calma siempre. Verdes como jardines donde respirar y prados para descansar. Mirar sus ojos era encontrar la felicidad. Ella era la paz. Nunca veré́ otros ojos como aquellos, lo sé, pero pude verlos y asomarme a ellos tantas veces que no puedo olvidarlos, por suerte.

Fotos: Mariano Ruesga Osuna










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