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Sagrada Mortaja. Hoy, rezo de la Corona Dolorosa y charla-encuentro


Arte Sacro. El viernes 18 de octubre a las 21:00 horas, en la Hermandad de la Sagrada Mortaja, Marisa Cotolí, hermana Oblata del Stmo. Redentor y directora del centro Al alba, ofrecerá una charla-encuentro en la que explicará en qué consiste su labor, para ofrecer una atención integral a mujeres en riesgo o situación de exclusión social, favoreciendo estrategias para la inclusión, autonomía, independencia y su inserción sociolaboral.

El Centro Al alba, situado en el barrio Alameda- San Luís de Sevilla, fue inaugurado el 21 de diciembre de 2006, fruto del trabajo realizado por la Congregación Hermanas Oblatas del Santísimo Redentor en Sevilla desde 1961. El objetivo principal de esta Congregación es favorecer la autonomía y la inserción social y laboral de las mujeres que ejercen prostitución y viven situaciones de exclusión y explotación, junto a la denuncia de situaciones injustas y la defensa de los derechos de la mujer.

Rezo de la Corona Dolorosa

A las 19,45 horas, acto piadoso del rezo de la Corona Dolorosa a la Virgen de la Piedad.

Los textos se han recuperado y estos se rezaban por un grupo de devotas cuando la Hermandad radicaba en Santa Marina.

Ahora como piadosa tradicion recuperada se rezarán en la Hermandad en algunas ocasiones.

Devoción a la Virgen de la Piedad

En la primavera de 1920 llega a Sevilla una jovencita veinteañera, menuda de cuerpo pero de gran personalidad, también está en la primavera de su vida. Llega a la Ciudad donde vivirá el resto de su larga vida en los días próximos a la Semana Santa.

Desde su tierra cordobesa de La Rambla y Santaella, donde está la finca familiar, viene a Sevilla para casarse.

Su novio, joven maestro que cumple con su trabajo la vocación para la enseñanza de la infancia, es hijo de un coronel, éste y su mujer tienen una casa en la calle Sol, muy cerca del antiguo convento de los Terceros, que es en ese momento un cuartel. El coronel buscará una casa cercana para el joven matrimonio y encuentra una casa pequeña en la misma calle Sol, casita que hace honor al nombre de la calle por su luminosidad de sol y de felicidad de la joven pareja. Está muy cercana a la iglesia de San Román y allí irá a vivir el matrimonio.

La recién casada está encantada de tener cerca tantas iglesias en las que poder cumplir con la costumbre de devociones y rezos que le había enseñado su madre, mujer muy devota. A pesar de su felicidad la joven echa de menos la cercanía de sus hermanos y hermanas que habían quedado en tierras cordobesas pues tenía una familia muy numerosa: eran veinte hermanos.

Busca así la compañía de más personas y por eso quizás le llama la atención la amistad de un grupo de devotas que rezaban juntas en la iglesia de Santa Marina, iglesia también cercana a su domicilio de la calle Sol.

Así aprendió de memoria las oraciones que asiduamente dedicaban el grupo de devotas a la Virgen de la Piedad de Santa Marina. Años después el matrimonio se mudó de casa y luego incluso de barrio; pero la abuela rezaría toda su vida, que fue muy larga, las oraciones de la Corona Dolorosa a la Virgen de la Piedad.










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