Arte Sacro
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Santa Catalina de Alejandría y Sevilla. Virginia López


El actual descenso de vocaciones sacerdotales ha conllevado la fusión de iglesias en una sola parroquia. Sin embargo las iglesias de San Román y de Santa Catalina ya lo están desde 1911 y quiere la casualidad que ambas festividades transcurran con una semana de diferencia.

Así, si el pasado miércoles 18 os hablaba de San Román de Antioquía – conocido como San Román a secas aunque hay otros santos homónimos pero ninguno conocido – hoy 25 de noviembre es la festividad de Santa Catalina de Alejandría.

En este caso sí conviene diferenciarla de Santa Catalina de Siena, la gran mística dominica del siglo XIV, copatrona de Europa. Pese a los mil años que la separan y sus diferentes circunstancias, ambas santas tienen puntos en común y a veces se confunden.

 

Santa Catalina de Murillo (Archisevilla)

Santa Catalina, cuyo nombre significa “limpia, pura”, era natural de la ciudad egipcia fundada por Alejandro Magno. Según la tradición, pues no se conservan las actas originales de su hagiografía y martirio, fue una muchacha de origen noble que adquirió notables conocimientos y queriendo alcanzar la verdad y la suprema sabiduría, la halló en los testimonios de los primitivos cristianos. En torno a su figura se tejieron numerosas leyendas. Destacaremos las dos más conocidas. En la Iglesia oriental se cuenta del encuentro con el emperador que asombrado por su elocuencia la retó a disertar con 50 sabios, los cuales no hallaron argumentos para contrarrestar con el politeísmo pagano, la existencia de un Dios único y verdadero. El emperador ordenó encerrarla y la sometió a torturas. Decretó aserrarla con una rueda dentada pero ésta milagrosamente se quebró y finalmente la joven fue decapitada. Es en el ámbito occidental donde se le asocia, como a otras santas, con los Desposorios con Cristo.

Su culto tiene epicentro en uno de los monasterios más antiguos del mundo aún habitado, situado en el Monte Sinaí y donde se conservan reliquias suyas. Muy difundida en la edad media, está incluida en el grupo germano de los Catorce santos auxiliares. Y asociada a la conquista de la ciudad de Jaén. Aunque no ocurrió un día como hoy como se cree, algo ya desmentido por el humanista giennense Ximénez Patón, sino que la santa le reveló al Rey San Fernando que lograría sus propósitos.

La figura de Santa Catalina de Alejandría ha sido cuestionada, o en todo caso se considera que es la transmutación de la científica Hipatia.

Pero en lo que atañe al arte religioso, es una de las santas más representadas. Junto a las santas Bárbara, Dorotea y Margarita (Marina) forman la “Quattuor Virgines Capitales”, es decir, las cuatro vírgenes principales asimiladas con las cuatro virtudes cardinales.

En Sevilla su culto se focaliza en la iglesia dedicada pero existen diversos puntos en la ciudad relacionados con la santa muy poco conocidos.

Respecto al templo, cabe recordar que la portada es la de la iglesia de Santa Lucía, por tanto la santa no aparece en ella pero sí aparece en la portada de la Iglesia de Santa Marina con su rueda dentada característica como símbolo de su iconografía. Las excavaciones arqueológicas han sacado a la luz los restos de la primitiva mezquita que había junto a la alhóndiga pero lo más destacable por cuanto se desconocía, son los restos del primitivo templo cristiano. Éste fue el construido a partir de la conquista de 1248 y que estructuralmente nada tiene que ver con la mezquita ni con la iglesia actual.

La talla de la santa que preside el retablo, con la rueda, la espada, la palma de mártir y la cabeza del emperador, está atribuida a Ruiz Gijón.

 

Santa Catalina en el retablo de la iglesia (Paseos por Sevilla, visita al camarín)

Y para esta iglesia Murillo pintó un cuadro, robado por Soult y recuperado por Focus Abengoa, por lo que afortunadamente podemos contemplarlo en el Centro Velázquez junto a la Santa Catalina de Pacheco. Juntas es la mejor lección de historia de arte hispalense que podemos recibir in situ y la manera más práctica de distinguir entre Manierismo y Barroco. En el Museo de Bellas Artes están los Desposorios de Pacheco, de Valdés Leal y de Herrera. También aparece en una tabla medieval y en la serie del taller de Zurbarán. Sería prolijo citar cada una de las Santa Catalina que en pinturas o esculturas hay en las iglesias de Sevilla, además de la Catedral.


Santa Catalina de Pacheco (Wikipedia)

Y la última obra de Murillo fue precisamente Los desposorios de Santa Catalina, para los capuchinos de Cádiz. Según una leyenda, le profetizaron que no acudiera a ninguna boda y como se sabe, pintándola, se cayó.

 

Desposorios de Santa Catalina, de Murillo (Wikipedia)

¿Nadie pensó que la Santa Catalina de Murillo presidiera la misa de consagración hace 2 años cuando reabrió su culto?

Menos mal que el párroco Don Francisco Blanc está haciendo una labor de recuperación patrimonial encomiable y ha encargado una copia al pintor Ricardo Gil.

De Santa Catalina fue el antiguo hospital del gremio de olleros que hubo en Triana en el siglo XVI y una lápida lo recuerda hoy en la calle Pelay Correa.

 

Existe la calle Santa Catalina aunque no se repara que sea el trocito viario que une la Plaza Ponce de León con Alhóndiga – tramo renombrado Capataz Manuel Santiago –, aunque se conserva el rótulo de la época de Olavide. En la calle Alhóndiga un negocio de antigüedades tiene en la fachada un bonito retablo cerámico de la santa.

Y un último detalle. El genial Aníbal González quiso honrar a su querida madre, Catalina Luca de Tena, que tanto le ayudó en sus estudios de arquitectura. Por eso colocó un tondo con su imagen en el frontón que corona el edificio principal de la Plaza de España. Búsquenlo y para los que no puedan acudir, les dejamos la foto de Francisco Javier Montiel a quien agradecemos la cortesía de hacerla expresamente para este artículo.

Tiene varios patronazgos, entre otros, el de carreteros y transportistas, estudiantes y filósofos, de relojeros.

Santa Catalina, mujer independiente que solo vivió para el estudio y el amor a Cristo, es símbolo femenino de sabiduría.










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