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La entrevista de Carlos Navarro Antolín al cardenal. Diario de Sevilla


Carlos Amigo: “Que un candidato vaya al Vacie es algo que hay que agradecer siempre”. Carlos Navarro Antolín . Diario de Sevilla

Se dispone a vivir su vigésimo cuarta cuaresma como prelado en la ciudad. Un período litúrgico de “máximo riesgo” en clave local, tal como define con humor. Presume de conocer en riguroso directo El Vacie, la incomodidad de las obras y las retenciones del Aljarafe. Se confiesa un fiel seguidor del fútbol (“iría más a los estadios si pudiera asistir de incógnito, no al palco, y poder protestarle al árbitro”), por eso no le extrañan quizás las polémicas del Sevilla y el Betis. El mobiliario del Palacio ha cambiado como consecuencia del legado de un sacerdote. Llueve en la ciudad en la que reside desde mayo de 1982 y en la que sus opiniones casi nunca pasan desapercibidas.

–Esta semana ha arrancado el juicio del 11-M. ¿Qué espera usted de esta vista oral?

–Tengo una gran confianza en la Justicia y en la investigación policial. Sería conveniente que con este juicio se disiparan esas dudas que son tan molestas para unos y para otros. Y, sobre todo, que se acabara con el sufrimiento de las víctimas, que no se puede prolongar más. Repito que tengo mucha confianza en los jueces y en la investigación de la Policía.

Al margen del pronunciamiento de los obispos andaluces, ya conocido, ¿qué aspectos echa usted en falta en la reforma del Estatuto de Andalucía?

-Del Estatuto me he fijado en aquellos temas que pueden afectar más a la vida de la Iglesia. Echo en falta más claridad en algunos artículos, como en el del respeto a la persona y a la vida, en el que noto ambigüedad. Una persona no puede morir desesperada, hay que facilitarle todos los medios posibles, acompañarla y estimarla. Que una persona llegue a una situación tal en la que pida que la maten es una situación de desesperanza inadmisible en una sociedad evolucionada. Ahí sí que noto ambigüedad. Igual que veo que el Estatuto ha mejorado en algún punto, como en el reconocimiento del derecho de los padres a tener el colegio que necesiten para sus hijos.

–¿Cree que está reforma responde más a una necesidad creada por los políticos que a una demanda real de la calle?

–Si se hiciera una encuesta entre los ciudadanos sobre el grado de conocimiento de lo que tienen vota, tengo la impresión, por los círculos donde me muevo, que muchas veces no son precisamente de gente no acostumbrada a leer, que verdaderamente hay muy poco interés del pueblo por este tema. Y_es que el grado de desconocimiento de los estatutos es muy grande.

-¿Usted qué entiende por el concepto de realidad nacional?

–Yo no entendía aquello bien, la verdad, pero el catedrático Manuel Clavero Arévalo me lo explicó y lo entendí perfectamente. Pero mucho me temo que la gente no lo va a comprender. Repito que yo lo comprendí porque Clavero, que tiene una gran claridad de ideas y es un gran catedrático, me dio toda una clase particular.

–La ciudad tendrá un nuevo gobierno tras las elecciones de mayo. ¿Qué tipo de alcalde necesita Sevilla en estos momentos? Dígame el perfil idóneo.

–Le diré el perfil del próximo y de todos los alcaldes. Debe ser una persona que esté con los ojos muy abiertos y con el sentimiento muy vivo. Debe acercarse a la ciudad y responder a las preguntas de la ciudad hace, no a las del partido del que provenga, sea uno u otro. Debe partir de las necesidades del pueblo y no de las del partido.

–¿Qué se juega Sevilla en la próximas elecciones municipales?

–Se juega no sólo el bien de la ciudad, sino su imagen hacia el exterior, lo cual es muy importante en una ciudad como Sevilla que es tan conocida en el exterior y que es tan visitada. Nos jugamos también ponernos a la altura de las grandes ciudades. ¡Qué enorme pujanza tienen, por ejemplo, las ciudades del Levante! Alicante, Valencia... He visitado algunas estos días y están en una situación envidiable.

–¿Qué opinión le merece que los políticos reaparezcan por zonas como El Vacie en tiempos de campaña electoral? Incluso uno de ellos, el del PP, ha retirado con sus propias manos la basura acumulada desde hace años.

–Si eso supone llamar la atención sobre una situación, creo que es bueno.Otra cosa es pensar si eso puede dar votos o no, pero que se llame la atención sobre los problemas de la ciudad, como ocurre con El Vacie, es algo que debemos agradecer siempre a un candidato, sea de un partido o de otro. Es bueno que nos hagan ver vacíos o necesidades que si no fuera por ellos no los veríamos. Me parece bien que los candidatos recorran la ciudad, la pateen mucho, se mezclen con la gente y que realmente conozcan los problemas a pie de obra.

–¿Cuál es su impresión general sobre la Sevilla actual?

–Veo a Sevilla con enormes posibilidades de futuro en muchos aspectos. Con motivo de la Exposición Universal dio un gran tirón, pero después vino una etapa en la que parecía que estábamos ya contentos por varios años. Me parece que de nuevo hay un deseo de tomar un rumbo importante hacia el futuro, pero esto no puede quedar en una idea, sino que se necesitan realidades concretas. Eso sí,  a veces esto supone incomodidades para el ciudadano. En el 92 pasamos unos años en los que no podíamos circular por las obras, pero después nos beneficiamos. Igual ocurrirá con las obras actuales, con las que hay que ser comprensivos. Otra cosa es que tengamos que aguantar incomodidades añadidas que se podrían haber evitado, pero yo no soy un técnico en Urbanismo.

–Algunos ni se imaginaban hace cinco años que usted iba a ser cardenal y que la Avenida terminaría siendo peatonal.

–¡Ah! Pues ninguna de las dos cosas eran imposibles. Y, en cambio,  se puede decir que las dos cosas eran previsibles.

–¿Sufre usted los atascos para entrar y salir del Aljarafe?

–¡Sííííí..! He sufrido los atascos del Aljarafe y los del semáforo de la calle Santa María la Blanca.  Una vez tardé hasta 45 minutos en salir del centro tras salir del Palacio Episcopal. Hubo una temporada terrible de atascos.  Hay veces en que para llegar al_Palacio Episcopal hay que hacerlo por la calle Águilas o la Macarena, lo que parece excesivo. Yo no me quejo, porque son las circunstancias. Todo sea por las mejoras de la ciudad. En el ejemplo del Aljarafe, me ocurrió que una vez me invitaron a almorzar. Salimos con tiempo necesario pero, cuando llegamos, a mi secretario le preguntaron si nos habíamos equivocado, que si habíamos pensado que en vez de un almuerzo era una merienda.

–Es de suponer que estos problemas no los padecería cuando usted llegó a Sevilla en 1982.

–No, no. Pero había otros problemas. Recuerdo el tormento que era la calle Torneo con tantas tapias. Los problemas de una gran ciudad van cambiando.

–¿No está demasiado crispado el ambiente futbolístico local?

–Ya he recordado cierto proverbio: “Las tortas en los despachos siempre las pagan las hierbas de los estadios”. La crispación enerva, la afición se molesta. Y_esto ocurre a todos los niveles, incluso a los equipos importantísimos con superestrellas.  Y cuando encima hay un derbi, la emotividad está a flor de piel. A los dirigentes hay que pedirles que miren mucho a la afición, que no le roben la alegría, que sepan aguantar las desavenencias por el bien de los equipos. Uno mira después la raíz del problema y no es ni para tantos enfados, ni para tanta repercusión.

– El Salvador se reabrirá en un año. El mismo personaje, el abogado Joaquín Moeckel, está siendo clave en la restauración del retablo de la Parroquia de Santa Ana.  ¿Se trata realmente de un exponente de la sociedad civil, tan reclamada en una ciudad como Sevilla, o es simplemente un ejemplo aislado?

–Es un caso aislado, un ejemplo  de interés por ayudar y por estimular la participación. Restauraremos el retablo al 50 por ciento con la Junta de Andalucía , pero la Diócesis no tiene dinero, por eso tenemos que acudir a otro tipo de aportaciones. Creo que Joaquín Moeckel realiza una magnífica labor. Y creo que más que la eficacia en la recogida de aportaciones, la importancia de su labor está en la sensibilización, en explicarle a la gente la verdad: “¡Señores, que esto nos corresponde a todos!”

–La Catedral ha suprimido el horario gratuito de visita. ¿No teme la impopularidad que genera la medida? A cambio, es cierto que se ha aprobado la entrada gratuita para los sevillanos.

–Hay medidas impopulares, pero son razonadas e incluyen mejoras.   Hay colegios, asociaciones, ancianos y otros colectivos que siguen entrando gratis. Lo solicitan y se les concede siempre. Al principio de cobrarse la visita cultural resultó una medida impopular, pero nunca lo fue para los sevillanos. Hay quien decía que para rezar había que pagar. No es cierto. Para rezar siempre está abierta la Capilla Real o la Iglesia del Sagrario de la Catedral, pero no es lo mismo cuando se trata se subir a la Giralda o de realizar una visita artística. Si no se recibiera una ayuda, por llamarla así, por visitar la Catedral, habría que cerrarla mañana,  de inmediato. Los presupuestos que necesita la Catedral a diario,  por su conservación permanente,  por la  luz... son enormes. Si no fuera por la visita cultural, habría que cerrarla. No se sostendría.  

“Es indiscutible que Burgos daría un pregón magnífico”  

–Un joven sacerdote y pregonero de la Semana Santa , Ignacio Jiménez Sánchez-Dalp, ha asegurado que la ciudad “no está estéticamente preparada” para acoger a las costaleras.

–Sevilla tiene un gran olfato y sabe adaptarse a situaciones nuevas. Yo no veo ningún problema. Tampoco es que las costaleras aparezcan ahí... Van debajo del paso y ya está. Sevilla tiene un enorme sentido de la apertura. Lo que a Sevilla no le gusta es que le impongan las cosas con calzador. A Sevilla le gusta el zapato cómodo, más aún si es en Semana Santa...

Usted ha promovido la igualdad de derechos y obligaciones entre hombres y mujeres en el seno de las hermandades. Ahora llegan las costaleras. ¿Vería bien a una mujer en la Centuria Romana Macarena ?

–¡La verdad es que es una cosa extraña en la que nunca había pensado! Si en el Ejército español hay mujeres... No sé si en la Centuria Romana las habría.

–¿Qué le ha parecido la crisis provocada en el Consejo de Cofradías a cuenta de la elección del pregonero? Le recuerdo que hubo hasta un dossier para que no venciera la propuesta del escritor y periodista Antonio Burgos , al que se le recordaron sus artículos más críticos.

–¡La imaginación es enorme! ¿Pero cómo nos podemos figurar todo lo que se dice que allí se dijo? ¿Quién nos lo asegura? Yo no he visto el acta notarial de esa reunión. La imaginación es libre para decir si se habló de esto o de lo otro. ¿Quién garantiza la credibilidad de todo esto? Yo no he recibido ningún acta notarial. Hemos puesto lo imaginado como si fuera ya un hecho consumado

–Pero el propio presidente del Consejo, Manuel Román, ha admitido públicamente que ya se ha contado todo lo que ocurrió. Incluso ha pedido perdón en el transcurso de un pleno de hermanos mayores de penitencia.

–Yo lo que tengo que decir es que mientras no me pongan por delante el acta notarial que diga que esto fue así, lo demás es imaginación, como cuando se han publicado cosas sobre el cónclave.

–¿Y usted cree que Antonio Burgos sería un buen pregonero?

–Eso es indiscutible. Antonio Burgos , en escribir y en el decir, es un todoterreno. Daría un pregón magnífico, magnífico.

–En sus intervenciones públicas se le nota descontento por la escasa participación de cofrades en la Asamblea Diocesana de Laicos, donde trabajan más de 13.000 personas en 800 grupos. ¿Ocurre algo similar a la experiencia del Congreso de Hermandades, cuando el movimiento cofradiero no pareció responder a las expectativas?

–No es que esté descontento. A lo mejor la culpa es nuestra por esperar más de las hermandades. Y las hermandades participan en lo que pueden participar. La verdad es que la respuesta no es todo lo generosa que cabría esperar.

–También se le nota algo harto de que se atribuya siempre a las cofradías que se llenen los templos o que la propia Iglesia de Sevilla tenga vida, tal como defienden algunos.

–Eso no me lo creo. Quienes piensan así son personas que no se han paseado por los templos de la periferia. En el Salvador, por ejemplo, no hay ni mil feligreses. En cambio, en el  Polígono Norte tenemos parroquias con casi 30.000 personas y muchísima gente joven.

–Y sin cofradías.

–Sin cofradías.

–¿Le pasa en la Diócesis con las cofradías lo que a muchos sevillanos con la ciudad? Hay quienes sienten que las hermandades invaden todos los espacios, se presentan como un todo.

–No se puede decir que o participan las cofradías o no hay nada. La importancia social de las cofradías es incuestionable. Sin duda. Son asociaciones muy presentes en la vida diaria de la ciudad. Pero hay vida en la Diócesis mucho más allá de las cofradías. Sin duda.

–El Ayuntamiento promueve un Centro de Interpretación de la Semana Santa.

–Estoy a favor, pero el tema no debe quedar descafeinado. Que no se suprima la esencia, porque la Semana Santa es la expresión del misterio de la Pasión de Cristo. Lo fundamental es que que la interpretación sea auténtica.

–En ese centro se ofrecera durante todo el año hasta la recreación virtual de una bulla.

–Pero el sevillano tiene el folclore como algo muy suyo, no como algo inventado. Las sevillanas las baila en Feria, no en Navidad.

Nota: Publicado en el Diario de Sevilla el sábado 17 de febrero.










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