Arte Sacro
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40 años de la Virgen de Guadalupe de las Aguas


 Eduardo Fdez. López. El pasado 19 de Febrero, muchos de los cofrades sevillanos nos acordamos de una efemérides dentro de nuestras cofradías, una efemérides que aunque no sea de algo que ocurriera hace siglos, tal podría ser el caso de la fundación de una hermandad señera o algún que otro acontecimiento importante en nuestra ciudad, muchos sevillanos nos acordamos que este mismo día, pero cuarenta años antes, se bendecía en la Iglesia de San Bartolomé la Virgen de Guadalupe de la hermandad de las Aguas, la Virgen Niña o incluso María Santísima de la Florida, como era intención en la hermandad de llamarla.

Asentada la hermandad en San Bartolomé se comenzó a barajar el proyecto definitivo de crear un paso de palio que hasta ese momento se había intentado en algunas ocasiones a lo largo de su historia sin llegar a cuajar.

En un principio el proyecto de dolorosa que realizara el escultor Juan Abascal no gustó a la hermandad  por lo que no se aprobó su adquisición, como tampoco se volvió a aprobar la idea de colocar en el palio a la Virgen del Mayor Dolor.

 Finalmente apareció en Noviembre de 1966 un joven escultor, Luis Álvarez Duarte, con una dolorosa que había realizado con tan solo 15 años, esta dolorosa gustó mucho, fue aprobada en el Cabildo de ese mismo año y se bendijo el 19 de febrero de 1967 en la Iglesia de San Bartolomé por su párroco Salvador Díaz Luque, aceptando la hermandad su petición de que la imagen llevara la advocación de Guadalupe en vez de Florida, decisión que causó alguna que otra oposición, procesionando por primera vez el Lunes Santo de 1969.

Nuestra Señora de Guadalupe es una imagen de candelero para vestir realizada en madera de ciprés, con rostro muy juvenil y moreno le costó a la hermandad un total de doce mil pesetas, entregadas las últimas dos mil al autor el día de su bendición.

Describiendo la imagen, su autor la realizó con un suave modelado en el que se marca el hoyuelo de la barbilla, inclina su cabeza hacia la derecha manteniendo la mirada frontal, tiene ojos de cristal, pestañas postizas y brotan por sus mejillas seis lágrimas de cristal, tres en cada una de ellas.

Cuarenta años con Sevilla, cuarenta años con nosotros, cuarenta años con los cofrades, cuarenta años con el Cristo de las Aguas, la Virgen del Mayor Dolor y la Virgen del Rosario y muchísimos años más incluso siglos los que le esperan a esta bella dolorosa para recibir cada día en su capilla de la calle Dos de Mayo a todo aquel sevillano que la venere.

       

Fotos: Eduardo Fdez. López










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