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Opinión. El cese de un capataz. El Diputado de Cruces


Resulta que una hermandad de penitencia ha cesado fulminantemente (cabildo extraordinario y urgente por medio) a un capataz porque éste se ha saltado, según un comunicado oficial, una normativa interna que le obligaba a avisar, previamente, a la junta de gobierno sobre dos costaleros que ensayaron con la cuadrilla el pasado fin de semana.

¿Que parece extraño? ¡Ah, claro! Es que se me ha olvidado decir que los dos aspirantes a costaleros eran…¡mujeres! ¿Hubiera pasado lo mismo si el capataz hubiera querido probar a dos hombres (y pongan ustedes aquí la condición que quieran para ellos)?  Sinceramente, desearía que la respuesta a esta pregunta fuera un sí. Ahora bien, si así fuera, el trabajo burocrático del capataz y de la junta se incrementa muchísimo: cada vez que aquél quiera probar a un costalero (y eso es lo más normal del mundo), tendría que comunicárselo a la junta y ésta, a su vez, darse, al menos, por enterada. Lo cual quiere decir que el citado capataz no puede probar en un ensayo a nadie que se presente al mismo sin decírselo previamente a la junta. ¿Es eso o me estoy perdiendo algo? ¿Por qué este caso es extraordinario para la hermandad?

Yo creía que, después del debate del año pasado, había quedado claro que los capataces son los que tiene que decidir, libremente, con quiénes quieren trabajar en cada paso. ¿O no? Por lo visto, no en todos sitios. Y otra cosa que ha sorprendido muy mucho ha sido la rapidez y contundencia de la decisión (no me negarán que muy radical, sin términos medios, ¿verdad?), algo muy poco habitual en un mundo como el de las hermandades donde cada paso se da con una lentitud a veces desesperante.

No nos engañemos, la verdad del asunto es que se trataba de mujeres aspirantes a costaleras y éste es un tema todavía considerado como extraordinario, porque, lamentablemente, aún hay algunos que no se han enterado que ya hace años que cambiamos de siglo.

De todas formas, ¿saben que es lo peor del asunto? Que, según contó el propio hermano mayor, poco después de saberse el cese del capataz, los teléfonos de la hermandad se colapsaron con llamadas de “solidarios” colegas del capataz despedido ofreciéndose a ocupar el puesto.

En fin, así nos va.

diptadocruces@yahoo.es

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