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Opinión. Dichos y Hechos 2012 (II). El Diputado de Cruces


 Continuamos comentando algunas cosas sucedidas durante la pasada Semana Santa:

Diálogo. Escuchado a las puertas de una iglesia en una mañana de Semana Santa. Corrillo amplio. Hablan el hermano mayor de la cofradía que salía esa tarde, medalla al pecho, porte satisfecho, como no podía ser de otra forma en el día de salida y un sacerdote vestido de tal para la ocasión. “La gente está molesta con el clero, por eso de las rogativas”, dice el hermano mayor. “Es que Dios sabe”, responde el sacerdote. Posiblemente, como ya he escrito en otras ocasiones, me esté volviendo paranoico, pero la conversación me causó gran desasosiego. Comprendo que el tono era distendido, pero quizás por eso (o precisamente por eso), habría que pensar más en lo que se dice. Por un lado el alto cargo cofrade, representante de todos nosotros en ese instante y lugar, incidiendo en un tema que ha sido usado por los de siempre para hacer el chiste fácil sobre el Arzobispo (y es claro que este diputado no es el fan número uno de Monseñor en lo concerniente a su relación con las hermandades, la que, sinceramente creo, está enfocando de modo totalmente equivocado). La solicitud de rogativas para la lluvia no ha sido inoportuna, ni inadecuada ni nada similar. La sequía está siendo un problema muy serio e importante, acrecentado por la crisis, para muchas familias que dependen de la lluvia. Y la Iglesia sevillana (de la que las hermandades formamos parte), a través de Don Juan José, ha mostrado una sensibilidad más que notable sobre el tema, algo para agradecer y no para tomárselo a broma. Pero la respuesta del sacerdote tampoco fue afortunada, siendo percibida por varios de los presentes (yo incluido, aunque no sé si tuvo esa intención) como un menosprecio. En estos tiempos en que tanto se está atacando a nuestra Iglesia, no debiéramos entrar a estas minucias que tan bien son aprovechadas en nuestra contra.

Es lo que hay. Llueve en la calle. En el interior del templo, el máximo responsable de la hermandad se ha dirigido a los nazarenos anunciándoles que no se va a salir por segundo año consecutivo y que a continuación se va a rezar un Vía Crucis. El periodista, micrófono en ristre, se acerca a una nazarena que parece (por su tono de voz) desolada. “Y ahora, ¿qué vas a hacer?”, le pregunta. “Me voy con mi chico, que aquí ya se ha acabado todo. A ver si luego sale alguna”. Uno hubiera esperado que lo de buscar al chico hubiera sido precedido por algo del tipo “voy a quedarme al Vía Crucis” o “voy a estar un rato con mis titulares” o…. Reconociendo el enorme valor de los que visten la túnica nazarena, sin los que nada de esta celebración tendría sentido, la respuesta es terrible (aunque la muchacha no tiene toda la culpa) y, de hecho, muchos nazarenos, que minutos antes estaban dispuestos a estar varias horas en la cofradía incluso mojándose, abandonaron la iglesia y no asistieron al Vía Crucis, lo cual ya se está convirtiendo en una situación habitual. En fin, que esto es lo que hay y en lo que estamos convirtiendo, entre todos (unos por acción y otros por todo lo contrario), nuestra Semana Santa, por  permitir tan alto grado de banalización  de la misma y por dejarla tan vacía de contenido.

Intimidad en las iglesias. Incidiendo con el anterior comentario, a mí no me gusta ver los micrófonos pululando por el interior de la iglesia cuando la cofradía se está formando. Creo que son momentos de intimidad y preparación que los nazarenos deben vivir al máximo (en El Silencio, por poner como ejemplo a la “madre y maestra”, lo tienen claro). Es de justicia recalcar, una vez más, la gran labor que hacen los medios de comunicación audiovisuales llevando la Semana Santa a aquellos que no pueden acercarse a ella (impedidos, enfermos, personas mayores, gente que está trabajando) y la enorme utilidad de la información que proporcionan (que nos permite saber dónde está cada cofradía, lo cual facilita el movimiento por la ciudad), pero para todo ello creo que hay bastante tiempo desde que se abren las puertas de las iglesias delante de la cruz de guía y las hermandades se hacen cofradías hasta que se vuelven a cerrar detrás del preste. Y para saber si una cofradía sale o no sale, hay formas suficientes de obtener la noticia sin tener que estar pegado al hermano mayor y entrar en la intimidad de los hermanos. Claro que, si una hermandad ha permitido siempre entrar a los periodistas antes de la salida y porque un año se escucha algo que sienta mal a su máximo dirigente, responsabilidad sólo de la junta de gobierno que permite los micrófonos, no del que cuenta la noticia, se cambia de criterio, pues hay que apechugar con las críticas.

Las redes sociales y sus peligros. No se puede dudar del enorme beneficio que, por su inmediatez, producen las redes sociales. Gracias a ellas, yo me enteré que el Viernes de Dolores salieron Pinomontano y Bellavista, que el Sábado de Pasión Alcosa retrasó una hora su salida o, el año pasado, que la Resurrección había salido (porque en los días que he nombrado no hay radios,  ¿verdad?). Pero también tiene sus inconvenientes porque sirven de máscara para que algunos y algunas insulten sin pudor. O, por ejemplo, lo ocurrido el Martes Santo en Dos Hermanas. Resulta que la hermandad de Pasión estaba haciendo la carrera oficial cuando empezó a llover. En dicha carrera se encuentra la Parroquia de Santa María Magdalena, sede de varias hermandades. Sorprendentemente, la cofradía se refugia en la Capilla del Gran Poder, unos cientos de metros alejada de allí, sufriendo una gran mojada. Rápidamente, las redes sociales se incendian con la noticia de que el párroco no ha dejado entrar los pasos, incluso no abriendo las puertas ni para que los nazarenos se refugiaran. A raíz de esta noticia, los insultos e improperios cayeron sobre el citado párroco. Unos días después, la hermandad y la agrupación de cofradías de la localidad emitieron sendos comunicados en los que se decía que los pasos no entraron en la parroquia porque tenían serias dificultades para hacerlo (algo que desconozco si es cierto o no, pero que no tengo ningún motivo para no creerlo), que estaban preparadas las casas de hermandad de la Borriquita y de la Oración en el Huerto para acoger a la cofradía y que se optó por la solución más rápida, agradeciendo al párroco su disponibilidad. Además, también se decía que los monaguillos fueron acogidos y atendidos en las dependencias parroquiales hasta que sus padres los recogieron. Todo esto, claro, casi no ha salido en las redes y les aseguro que he hecho un seguimiento del tema. De todas formas, creo que habría que aprovechar el enorme potencial de las redes sociales para hacer esa pedagogía semanasantera que tanto nos hace falta en estos momentos.

diputadocruces@yahoo.es

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