El gofre cofrade
Antonio Sánchez Carrasco. Creo que fue en 1377 cuando alguien en Bélgica le dio por meter una oblea de harina entre dos planchas de metal y creó algo que llegaría hasta nuestros días con el anuncio de Belinda.
Ayer cuando empezaba la lluvia me dio por meterme en uno de esos berenjenales fotográficos en los que suelo meterme, y salió el gofre más Cofrade posible. Curiosa forma la del gofre con zona altas y depresiones que a veces se llenan de chocolate o nata y cuando no se rellenan de nada a veces hacen bola y son complicados de tratar. El mundo Cofrade tiene esos momentos de dulce y otros en los que se viven momentos más complicados aunque todo sea un dulce.
Cuando pasó el paso de Cristo de la Redención, el güiri que se iba a comer el gofre se lo comió solo, sin rellenos, me imagino que se atragantó, como se nos atragantó a todos el parte meteorológico.
Caía el agua y me pegué a la pared lo que pude. El olor dulzón que provenía de la Antigua Filella, me despertó el apetito, pero venia mi Cautivo caminando y su Madre detrás la que me cautivó hace mucho con su sonrisa. Y ahí la tarde entro en el hueco de un gofre.
Foto: Antonio Sánchez Carrasco.