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¡Bienvenido por siempre Bienvenido!. Mariano López Montes


Si porque hoy puede ser el día ideal para dedicarte estas sencillas letras, poco a poco pasaran los días y ese dolor sórdido e incomprensible de tu despedida quedará mitigado por el recuerdo o los recuerdos, porque cada uno guardará para sí aquellos que les tocó vivir contigo, aquellos trozos de la vida que le tocó caminar junto a ti.

La visceralidad de un principio se transformará poco a poco en la racionalidad del sentimiento que vive siempre dentro de nuestros recuerdos. Los recuerdos son trozos de vida que se viven con el alma y solo el olvido es la muerte definitiva.

Atrás quedarán los éxitos, las banalidades y las grandezas con que queremos adornar nuestras vidas y al final solo quedará el vacío de aquellos que te quisieron y esas notas musicales de la verdad en la partitura de tu vida.

Hoy amigo Bienvenido no quiero ponderar tu talento musical, los puestos que desempeñaste en tu Cofradía, ni quizás aquellos años que coincidimos de costaleros en El Prendimiento o Los Panaderos como siempre se le ha dicho. En primer lugar, porque estos, tus talentos y tus éxitos ya han sido descritos por personas que con toda seguridad lo harán mucho mejor que el que suscribe.

Yo, que tuve la suerte de conocerte un poco, quiero sacar a la luz desde una reflexión estrictamente personal una arista quizás escondida, escasa en oropeles a los que estamos tan acostumbrados los cofrades y que creo que era una de las más significativas de esa tu verdad que siempre llevabas muy a gala. Esta verdad era tu propia vida y tu hermandad escrita con las letras mayúsculas del sentimiento.

Esa Hermandad y Cofradía a la que pertenecías desde muy niño era una prolongación de tu propia persona, conocer a Bienvenido era conocer la gran parte de su Hermandad de San Gonzalo que siempre llevaba muy dentro y jamás cambio por muy fuerte que fueran los vientos.

Él no era, ni quizás pretendiera serlo, protagonista de algo ni ganarse la adulación de nada ni de nadie, como está tan de moda y tan practicada por muchos cofrades que pretenden a toda costa ser alguien cuando no se es.

Él era simplemente Bienvenido un hombre con mucho de bueno y quizás un poco de malo, como somos casi la mayoría, pero con un sentimiento, una identidad y una forma de vivir que quizás, o seguro más bien, era la propia esencia de su Hermandad.

Quizás esta reflexión que, matizo de nuevo, es estrictamente personal y quizás no será aceptada por todos, es el testimonio que dejaron otros "Bienvenidos" en sus hermandades y cofradías sobre todo de barrios en que la realidad distaba mucho de la actual. Cofradías que empezaban a caminar con pocos medios y muchos problemas y carencias. Hermandades generalmente de una extracción obrera y que no contaron nunca con elementos aristocráticos ni hermanos con cierto nivel económico para solucionar la papeleta cuando la cosa estaba "cortita" ... como se suele decir.

Gente de a pie que dedicaron una gran parte de su vida a su Hermandad, entre otras cosas porque era una parte importante de su pensamiento, fe y de su propia vida. Trabajo, ilusión y sentimiento como mejores herramientas para conseguir que lo que ayer fue pequeño sea muy grande en la actualidad. Como ejemplo tengo muchos, pero como botón de muestra nos sirve su Hermandad de San Gonzalo.

Quizás también fuiste responsable de aquel cambio, a mejor, de la música monótona del tachín tachín, de aquellas bandas que vemos en las fotografías antiguas y que amenizaban como mejor o peor sabían aquellas interminables e incomodas cofradías de barrio de la época. Quizás y aunque tampoco soy un erudito en el arte de Stravinski ni tan siquiera de nuestro Maestro Tejera, Bienvenido supo dar desinteresadamente un golpe de timón para mejorar el rumbo con las armas de la honestidad y falta de protagonismo que siempre le acompañaron.

Las vivencias, las ilusiones y los sentimientos son partes inseparables de nuestras vidas y en la suya su Cristo del Soberano Poder. Aquella nueva Triana del Barrio León fueron creciendo poco a poco hasta llegar a la actualidad, desde siempre fueron tu faro de luz que guiaron tus pasos. ¿Cuantas horas de trabajo, dolores de cabeza, quizás algún que otro sofocón o desengaño abras conocido en tu Hermandad?. Porque de verdad siempre fue la tuya. ¿Cuanto amor y sentimiento para nunca tirar la toalla como haríamos muchos?.

He querido ilustrar estas reflexiones que conforman este pequeño homenaje con las fotos de los dos pasos de tu cofradía, que como en las personas, han sufrido los cambios del paso de los años de una historia aún reciente. Aquel ondulado con aquellos angelotes voluminosos que tenía mucho encanto, y soy consciente que muchos mayores lo recuerdan con nostalgia porque fue una estampa de una parte de sus vidas, y este actual, ya hecho en este siglo al gusto y directrices que marca la estética imperante. Qué dos representaciones tan acertadas para traer a tu Soberano desde Triana a Sevilla. Siempre estuviste debajo de los dos y fuiste parte de una forma nueva y a la vez algo distinta de transformar el paso humano a la grandeza del caminar divino.

El año próximo tú ya no estarás, no se te verá ni podremos saludarte ni abrazarte, pero seguirás viviendo de otra manera en cada izquierdo por delante, en cada Réquiem, en cada flor, en cada chicotá e incluso en cualquier nazarenito que se estrena este año en el caminar cofrade. Aunque la salud al final te abandonó seguirás viviendo eternamente entre las nubes de incienso y el movimiento de las bambalinas siempre inquietas que cobijan a tu Señora un nuevo Lunes Santo; porque todas estas facetas maravillosas del sentimiento hecho de fe y a la vez esperanza, fueron parte indivisibles de tu propia vida.

Gracias a tí Bienvenido y a otros "Bienvenidos anónimos" que esta ciudad se dejó en el cajón donde se guarda el olvido, porque estoy seguro que tú como muchos otros nos contestaríais de la misma manera: ¿Gracias? y ¿Por qué?

 

Fotos: Archivo de  Mariano López Montes










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