Arte Sacro
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Última obra de Juan Alberto Pérez Rojas


Arte Sacro. La nueva escultura de Pérez Rojas se trata de la Virgen de la Expectación realizada para la parroquia del Corpus Christi de la ciudad de Málaga. Es una escultura de bulto redondo de tamaño inferior al natural que parte de las composiciones clásicas de la estatuaria mariana española del barroco; la figura se dispone sobre una nube, a modo de escabel, con cabezas de ángeles que revolotean alrededor de la Señora.

El escultor Juan Alberto Pérez Rojas parte de la visión descrita por el Apóstol san Juan en el Apocalipsis (Ap 12, 1-2) de la mujer vestida de sol, encinta y con grandes dolores de parto; la composición se articula con un contrapposto clásico donde la figura reposa el peso del cuerpo sobre su pierna izquierda, adelantando la derecha que está algo más elevada al reposar el pie sobre una de las cabezas de ángeles alados. Sobre el torso, levemente reclinado hacia atrás, en un gesto  inequívoco de la preñez, aparece reposada  la mano derecha en el pecho, mientras la izquierda se posa, en delicado gesto, sobre el prominente vientre. La cabeza está levemente girada hacia su derecha y presenta bello rostro aniñado, propio de la tradición barroca andaluza que tenía por costumbre representar a la Virgen de esta manera. Luce el pelo completamente despejado, compuesto a base de guedejas que caen sobre los hombros, siendo más adelantados por su parte izquierda.

La policromía de la figura es muy rica, empleando el autor los colores tradicionales de la santísima Virgen, el azul para el manto que luce una cenefa perimetral de inspiración dieciochesca compuesta a base de tornapuntas en “C” y “S” con rocalla. El manto cae sobre los hombros y se recoge de manera desigual sobre ambos brazos. Para la túnica, anudada sobre la cintura y que ayuda a potenciar el modelado del vientre, ha utilizado el color jacinto claro, con decoración similar que abarca la zona baja de las piernas y las mangas.

Las carnaciones, tanto de la Virgen como de los ángeles, son de tonalidad clara, con mayor intensidad en las mejillas y en las manos.

En cuanto a la composición de la nube, de formas redondeadas, presenta tres cabezas de ángeles alados donde el autor pone de manifiesto el dominio del modelado del natural empleado en los retratos de dichas cabezas. Los adapta al lenguaje escultórico propio de la imaginería donde compone los cabellos sueltos, que junto a la disposición de las alas, dota de gracilidad a la base.

Datos históricos de la fiesta

La fiesta de “La Expectación” tiene su origen en España, tierra de María Santísima. Está dedicada a conmemorar la Maternidad de Nuestra Señora y podemos calificarla como un “eco” de la fiesta de la Anunciación, la cual, de hecho, celebra el mismo misterio. Al inicio se trató solamente de una traslación al 18 de diciembre de la fiesta del 25 de marzo. Fue en el del décimo Concilio de Toledo, en el año 656, con especial protagonismo del entonces obispo de aquella sede, San Eugenio III, que intervino en su expansión y donde los padres fijaron la fecha de la celebración. En las actas de dicho Concilio toledano tenemos la razón que movió a los Obispos españoles para hacer el traslado de fechas:

“Porque en el día en que el Ángel se comunicó a María, no se puede celebrar este misterio dignamente, a causa de las tristezas de la Cuaresma o de las alegrías pascuales, que con frecuencia caen en él, declaramos y mandamos que el octavo día antes del nacimiento del Señor se consagre con toda solemnidad al honor de su Madre”.

Así pues, durante varios siglos, en España se celebró la fiesta de la Anunciación en diferente fecha que en el resto del mundo. Fue hasta que en el siglo XVI se adoptó totalmente la liturgia romana en España, que se retomó el 25 de marzo como fecha de la fiesta de la Anunciación. Cesó, pues, de celebrarse el 18 de diciembre la Anunciación; mas tal había sido durante varios siglos la devoción de los pueblos a esta fiesta, que se juzgó menester guardar un recuerdo. Se instituyó, pues, una nueva Fiesta, la de La Expectación del parto de la Santísima Virgen, título que le había dado San Ildefonso: “Expectación del Parto de la Santísima Virgen”.

También es conocida esta fiesta como la de “Nuestra Señora de la Esperanza”, debido a que se está en espera de su parto virginal, y de “Nuestra Señora de la «O». La ocasión de este nombre son las grandes Antífonas que se cantan estos días, y, sobre todo, de la que empieza: O Virgo Virginum! (conservada en las Vísperas del Oficio de la Expectación, sin omitir por ello la del día: O Adonai!).

El 18 de diciembre se celebraba en España con gran devoción. Durante los ocho días que duraba, se cantaba Misa solemne de madrugada, a la que se juzgaban obligadas de asistir todas las mujeres encinta, de cualquier clase a que pertenecieran, para honrar a María en su divino embarazo y solicitar para sí mismas su amparo maternal.










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