«Las postales del Escudo de Oro». Mariano López Montes
Los recuerdos son las tarjetas de embarque que solo tienen el destino de volar a un pasado, quizás a nuestra niñez o adolescencia, el recuerdo, la evocación y como no la carga de sentimientos, que nos convierte de nuevo en niños que queríamos y teníamos la sana curiosidad de conocer esa Semana Santa a través de los diferentes pasos que lucían con todo su esplendor y magnificencia siempre en La Puerta de Los Palos, justo a la salida de La Catedral.

Stmo Cristo de la Expiración, Hdad de El Cachorro
Los pasos y algunos integrantes del cortejo posando de forma ordenada como si esto sucediera en el estudio fotográfico de la época.
Algunos de los que tuvimos la suerte de tener un padre que afanosamente rastreaban aquellas postales para una colección que quizás algunos niños no valoraban, consiguieron hace ya casi sesenta años el regalarnos aquellas imágenes que en parte plasmaban con sus vivos colores y detalles aquella Semana Santa.

Ntro Padre Jesús del Gran Poder
Este legado más sentimental y divulgativo, que monetario o simplemente negociable es para los que tenemos la suerte de tenerlas en el recuerdo y la imagen de aquella Semana Santa casi igual pero tan diferente y distinta de la que conocemos en la actualidad.

Ntro Padre Jesús de la Salud, Hdad de Los Gitanos
Aquellas cofradías sin el asalto indiscriminado de los móviles, los WhatsApp, las redes sociales, los programas y retrasmisiones reiterativas de las televisiones locales en las que la Santa Semana dura todo el año incluido el verano, era impensable para los cofrades de aquella época, porque toda evolución y modernización nos ha traído cosas buenas y malas. La mayoría de las veces malísimas, según los más críticos que enfatizan cada vez que surge la ocasión ¡¡La Semana Santa nos la han robado y ya no se puede ni ver!! ¡¡Si yo te contara como se veía La Madrugá y El Domingo de Ramos …, antes que se podían ver todas las cofradías dos veces!!, ¡¡Vamos que yo el año que viene me voy a Jerez, a los pueblos que hay muy buenas cosas o a León o a Zamora, que aquello sí que tiene que ser interesante!! ¡¡Yo me voy a las sillas, aunque no me guste porque las calles están imposibles!! Bueno es cuestión de opiniones y del cariz que ha tomado esta celebración eminentemente pasionista en estos últimos años.

Palio de laa Virgen de la Hiniesta
La verdad, reconozco que escuchar una marcha procesional o de cofradías a partir de que se marcharan para Oriente los Reyes Magos, por la radio y sacar del cajón estas postales que habían dormido el sueño aletargado del resto del año, hacia un “taco” de ilusión.

Ntro Padre Jesús de la Pasión, con el Cirineo
El aprender de pasos y cofradías con estas postales, era algo parecido a leer y estudiar aquella Enciclopedia Álvarez, tratado de diferentes saberes de la época en la que siempre aparecía en su portada diferenciados por sexo y genero un niño y una niña a la orilla del mar mirando un barquito y con el sol radiante saliendo por el horizonte.
El valor que para mi opinión tienen estos pequeños trozos de nuestra historia es que debajo de aquel escudo de Sevilla, enmarcado en oro, mostraba diferentes realidades que tuvieron vida y se han congelado en el tiempo para mostrarnos una parte importante de nuestra historia.

Presentación al pueblo, Hermandad de San Benito
La presencia de personajes, nazarenos, capataces, policías o guardias con uniformes de aquella época, posaban serios y en pleno desarrollo de su papel, quizás sabiendo o intuyendo que aquel fotógrafo, de los pocos que había en la época, iba a congelar el momento para la posterioridad.
De especial interés, para los curiosos, estudiosos o entendidos en estos temas son las modificaciones, cambios y evolución más o menos acertada o no de los pasos de mediados de los sesenta con los actuales, exorno floral que resulta muy fino, cambios de misterios etc.

Antiguo paso de Jesús ante Caifás, Hermandad de San Gonzalo.
Estas postales se editaban, por un tal Domínguez, en Madrid y otras que editaba un tal Subirats en Valencia, algunas, pero muy pocas por Haretón, aquí en Sevilla. Estas últimas, no editadas en la capital nacional de la época, eran solo las que, en su ángulo superior izquierdo, no muy propio de aquella época, lucían el escudo dorado de la ciudad de Sevilla.
En definitiva, a aquel que le gusten las colecciones y tenga la inmensa suerte de haber podido conseguir o heredar este legado de imágenes e información, se puede dar por afortunado y satisfecho porque aquel álbum, a veces deteriorado, que atesora estas sencillas ilustraciones, tiene para sí una parte importante de la historia cofrade de Sevilla.
Fotos: Archivo de Mariano López Montes