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Donde no cabe más bondad…. Mariano López Montes.


Imagen_de_WhatsApp_2024-01-14_a_las_15.05.41_0559e022La mezquindad y la bondad no tienen limite en la mayoría de los seres humanos, la primera inunda este mundo a veces cruel de muerte y odio como ocurre en la actualidad, la segunda la bondad es la que da la razón al sentimiento, el sentimiento es la razón de la vida y por lo que realmente merece la pena vivir y ser seres humanos.

Juan Garcia González, Juanito o simplemente Juan, aquel gordo maravilloso y sin dobleces, que tuvo durante años la tienda de comestibles de La Alfalfa, una que se llamó Nicolas Garcia. Lo que todos los que tuvimos la inmensa suerte de conocerte y a la vez quererte, porque en este caso lo primero siempre llevaba implícito lo segundo, nunca olvidaremos lo que Antonio Machado quería expresar cuando escribió “Era un hombre en el buen sentido de la palabra bueno”

En tu personalidad, tu forma de ser y vivir tu propia existencia que siempre compartiste con los demás tuviste muy claro, quizás sin ser consciente de ello, que el sentido de la vida es tener valores, no cosas de valor que nos pueden hacer más ricos, pero casi nunca más felices.

Juan o mejor dicho “Juanito el de Nicolás” o “Juanito el Gordo” como entrañablemente te conocíamos tus amigos era un referente en aquella Alfalfa de hace ya algunos años.

Cofrade de a pie, Quijote en tu alma y Sancho en tu cuerpo, que siempre comprendía hasta esos malos vientos que hacen mover las aspas de esos molinos que nos parecen gigantes y que tu y solo tus sabias combatir mejor que nadie con esa sonrisa y ese espíritu de entrega, generosidad y amistad que minimizaba lo negativo, viniera de donde viniera y lo convertías en positivo y bueno.

Ingeniero autodidacta de priostias y soluciones fáciles, que aplicabas a tus hermandades de San Isidoro y de tu Salud donde siempre fuiste un pilar de sustentación desde el silencio de tu humildad, nunca forzada ni de cara a una galería que tanto se estila en la actualidad, de homenajes, títulos y reconocimientos de bombo y platillo, la mayoría de las veces intencionados y no merecidos, como se estila actualmente.

Solo el Amor en lo que creías vivías y sentías era la primera y única herramienta que utilizabas y el pago que recibías por ello nunca se cuantificaba con la moneda de la altisonancia, con las que sueñan muchos de ser alguien en nuestras hermandades y cofradías.

El amor, la compresión, la amistad y la bondad eran tus valores, porque conociéndote como creo que te conocía ,siempre creíste y viviste que “El sentido de esta vida, es tener valores y no cosas de valor”

Hoy te has ido para siempre, ligero de equipaje en esa nave que nunca ha de volver, pero has dejado mucho, tus recuerdos de aquellos niños que en nuestra adolescencia siempre te buscábamos como aquel hombre bueno, cercano y cariñoso que siempre queríamos a nuestro lado.

Hermano mayor sin vara dorada ni pretenderlo de aquellos años de nuestro andar costalero cuando éramos prácticamente unos niños en aquella primera cuadrilla del Señor de Las Tres Caídas, donde el corazón, las ganas y el sentimiento eran más importantes que la técnica y la fuerza de los músculos.

Solo nos has dejado un tesoro de recuerdos, una manera de vivir y de sentir la vida y una familia maravillosa que actualmente sentimos como la nuestra. Un poco o un mucho de nuestras vidas se han ido hoy contigo, a ese mundo que, aunque dicen que es mejor, ninguno de los que quedamos tiene por el momento ninguna gana de conocer.

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Primera cuadrilla de San Isidoro 1976

Tu Cristo de Las Tres Caídas, Tu Virgen de Loreto, El Amor y tu Virgen de La Salud seguirán siendo tus guías como siempre lo fueron y te acompañaron todos los días de tu vida.

Para todos los que te conocimos y te queremos seguirás vivo solo ya en el recuerdo, porque solo el olvido es la muerte definitiva y sigue viviendo en nuestros corazones porque como un día dijo el poeta: “aun tenemos que hablar de muchas cosas, compañero del alma compañero”.

In Memoriam  de Juan Garcia González.