Provincia. Bendición e imposición de las nuevas coronas de Ntra. Sra. Reina de los Ángeles, Consolación y Gracia, y del Niño Jesús Divino Salvador de Alcalá de Guadaira
Francisco Burgos Becerra. Con un acto caracterizado por la solemnidad y al mismo tiempo la sencillez y sobriedad de la Orden Seráfica, celebró la Antigua y Franciscana Sección de Alcalá de Guadaíra de la Venerable Archicofradía Sacramental de Adoración Nocturna al Santísimo Sacramento la clausura del Décimo Aniversario de la Bendición Canónica de su Titular Mariana, la Santísima Virgen María, Nuestra Señora Reina de los Ángeles, Consolación y Gracia.
Consistió en una solemne Función el domingo 2 de febrero, Día de la vida Consagrada, coincidiendo con la Misa Conventual del Monasterio de Santa Clara, donde radica actualmente esta Archicofradía, que se fundó en Alcalá la noche del 31 de octubre de 1902, madrugada de la solemnidad de Todos los Santos, en la iglesia de Santiago el Mayor, como sede para toda la ciudad, pues, como es sabido, una vez fundada, en cualquiera de sus templos pueden establecerse turnos de Adoración Nocturna al Santísimo Sacramento.
Al estar la Sección agregada a la Orden Franciscana por el Ministro General de la Orden de Frailes Menores, desde el 1 de octubre de 2012, la Santa Misa fue oficiada por el Rvdo. P. Fray Florencio Fernández Delgado, OFM, Coordinador de las Hermandades Franciscanas en la Provincia de la Inmaculada Concepción de la Orden de Frailes Menores de España, y Párroco de San Francisco de Asís, en Martos, y de Ntra. Sra. del Carmen, en Monte López-Álvarez. En el transcurso de la misma se realizó la bendición e imposición del nuevo juego de coronas para la Santísima Virgen y el Santísimo Niño Jesús Divino Salvador, ofrendada por los devotos con motivo de la efemérides del décimo aniversario de la bendición de la Sagrada Imagen.
Esta se encontraba colocada en el lado de la epístola del presbiterio, sobre una peana, rodeada de seis candeleros con cirios y dos bellos ramos de flores blancas, a juego con los que adornaban el Sagrario, en una sencilla pero elegante disposición. Lucía su traje de tisú de plata decorado con pan de oro y sombreado, el rostrillo de brillantes, el fajín que le ofrendó en 2022 el Excmo. Sr. D. José Píriz, General de Brigada de la guardia Civil, y estaba orlada por la ráfaga, sin corona, al igual que el Niño, que carecía de ella; el cambio sí lucía ya en su manita izquierda el bello orbe dorado rematado con la cruz, que forma parte del juego de las nuevas coronas. Al igual que ellas es calado y aparece cuajado de pedrería de colores, que le dan una gran viveza.
La monición inicial sirvió para poner de manifiesto esta circunstancia, y predisponer el ánimo de todos los adoradores y fieles asistentes a cuanto se iba a celebrar a continuación:
“Hoy, festividad de la Presentación del Niño Jesús en el Templo y Purificación de Nuestra Señora, la Antigua y Franciscana Sección de Alcalá de Guadaíra de la Venerable Archicofradía Sacramental de Adoración Nocturna al Santísimo Sacramento celebra una solemne función como Clausura del Décimo Aniversario de la Bendición de su Titular Mariana, Nuestra Señora Reina de los Ángeles, Consolación y Gracia, hecho que ocurrió el 7 de mayo de 2024, de manos del Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Santiago Gómez Sierra, que era entonces Obispo Auxiliar de Sevilla y actualmente Obispo Titular de Huelva.
Y en este día en que la liturgia conmemora sendos acontecimientos de la vida de Jesús y de María, nuestra Sección va a honrar a ambos, al Hijo y a su Madre, de una manera especial: con la bendición e imposición de las coronas que los devotos les han ofrendado, fruto del amor, del cariño y de la devoción que les profesan.
A esta grata celebración, se ha querido unir la Asociación Pro-Vida Mairena del Alcor, una entidad que lucha denodadamente por la vida de los no nacidos. Y se une ofreciendo a la Santísima Virgen y al Santísimo Niño Jesús Divino Salvador, el símbolo internacional de este movimiento: los denominados “Pies Preciosos”, que son los de un niño de diez semanas de gestación, en las que, según informan, ya está completamente formado, a falta de crecer. Y ofrecen esta insignia de plata muy apropiadamente, porque nuestra Sección Adoradora Alcalareña, a raíz de la recomendación de S.S. Benedicto XVI, de feliz memoria, hizo el voto de “defender el milagro de la vida humana desde el primer instante de la concepción en el vientre materno, hasta que Dios nos llame a su presencia al final del camino”, siendo una de las primeras instituciones, si no la primera en hacerlo, renovándolo todos los años en la Función Principal de Instituto, habiéndolo hecho en 2024 por decimoséptima vez.
Participemos, pues, de esta función con la alegría y la certeza de estar viviendo momentos especiales junto a esta Comunidad de Hermanas Clarisas, tan queridas en Alcalá y que, al igual que la Archicofradía de Adoración Nocturna, basan su finalidad y su carisma en la oración y en la contemplación, rogando al Señor por toda la Humanidad.”
Seguidamente dio comienzo la Eucaristía, con el rito del día, correspondiente a la Bendición de las Candelas, para seguir con el canto del Gloria, bella pieza interpretada por la Comunidad de Hermanas Clarisas desde el coro bajo, con el acompañamiento musical del Capellán del Monasterio, el Rvdo. D. Leonard Bakajika Ngalamulume, como todos los demás temas. Tras la proclamación de las lecturas, Fray Florencio realizó una bella homilía en la que glosó la celebración, destacando el hecho de que comenzara por la oración con la que San Francisco se dirigía habitualmente a la Santísima Virgen, homilía que se transcribe a continuación:
“¡Salve, Señora! ¡Santa y Reina! Santa Madre de Dios, María, Virgen hecha Iglesia y elegida por el Santísimo Padre del cielo para ser la Madre del Salvador.
Madre Abadesa y Comunidad de Hermanas Clarisas de este bendito pueblo de Alcalá de Guadaíra.
Señor Presidente y hermanos adoradores de la Antigua y Franciscana Sección de Alcalá de Guadaíra de la Venerable Archicofradía Sacramental de Adoración Nocturna al Santísimo Sacramento.
Hermano Mayor de la Hermandad Servita de María Santísima de los Dolores, Nuestro Padre Jesús Cautivo y Nuestra Señora de la Esperanza.
Agrupación Parroquial de Nuestra Señora de los Reyes y miembros de la Asociación Pro-Vida de Mairena del Alcor.
Servidor del altar.
Hermanos todos en el Señor.
¡Paz y Bien!
Con esta oración con que hemos iniciado la homilía, rezaban Nuestro Padre San Francisco de Asís y Nuestra Madre Santa Clara a la mayor gloria y alabanza de la Reina, de la Madre. De la Madre del Rey de los reyes, del Señor de los señores.
Hoy es el día de la vida consagrada en que el anciano Simeón y la profetisa Ana, con los ojos de la carne, reconocieron en el Templo a Aquel que se hizo carne en medio de nuestro mundo para salvar a la humanidad.
Y hoy, también nosotros ponemos nuestra mirada en Aquel que sigue obrando milagros, haciéndose presente en las humildes especies del pan y del vino, presencia real y sustancial, adorada en espíritu y en verdad.
En esta Eucaristía impondremos esta corona sobre las sienes de Nuestra Madre y de su Divino Hijo. Alabemos la grandeza de la Santísima Virgen porque el Señor la preservó de toda mancha de pecado original para que así fuese el primer Sagrario, la primera Custodia que procesionara al Santísimo Sacramento del Altar por las humildes calles de Nazaret.
Pedimos en esta mañana por esta Archicofradía de la Adoración Nocturna y por nuestras Madres Clarisas. Le pedimos también a la Santísima Virgen que nuestros corazones siempre estén vueltos al Corazón Sacratísimo de su Divino Hijo, para que nuestra vida se transforme de tal manera que, como Nuestra Madre Santa Clara, abandonemos la casa paterna y abracemos a Cristo hecho Eucaristía, al Amor de los amores.
Que este Amor de los amores nos vuelva la mirada hacia esos otros “cristos” que la sociedad nos pone por delante a cada uno de nosotros. Que la Santísima Virgen, nuestra buena Madre, así nos lo conceda. Que así sea.”
Tras ella la asamblea recitó el Credo y se procedió al acto propiamente dicho de bendición de las coronas. Ambas son de tipo decimonónico, con primoroso calado en todas sus partes. La del Niño lleva sobre el canasto ocho florones, con cuatro imperiales que se reúnen al centro en un pequeño orbe rematado con cruz; la de la Madre lleva sobre el canasto, igualmente calado, seis florones pequeños y otros seis más grandes con imperiales, que también se reúnen en un orbe rematado con cruz, que en esta ocasión, en alusión a la advocación de la Virgen, va sostenido por un diminuto angelito a cada lado en actitud volandera; todo se rodea con el resplandor circular, formado por un cuerpo o aro en forma de soga, con bellos motivos repujados hacia adentro y hacia afuera, estos últimos alternando grupos de tres rayos (dos rectos y el central sinuoso) con otro recto que acaba en estrella. En total son doce estrellas (seis a cada lado), mientras que al centro la estrella es sustituida por la custodia, en alusión al Santísimo Sacramento, como principal Titular de la Archicofradía. Ambas se adornan con gran cantidad de pedrería en tonos azules, rojos, y blancos principalmente, que causan un bello efecto.
Fueron portadas por la Rvda. M. Abadesa (la de la Santísima Virgen) y por la Rvda. M. Vicaria (la del Niño Jesús), desde la embocadura del coro, donde estaban colocadas, recorriendo el pasillo central del templo, acompañadas de un bello cántico a la Virgen de los Ángeles, hasta llegar a las gradas del presbiterio donde Fray Florencio esperaba para bendecirlas con la bella Oración prevista por la Iglesia:
Bendito eres, Señor, Dios del cielo y de la tierra,
que con tu misericordia y tu justicia
dispersas a los soberbios y enalteces a los humildes;
de este admirable designio de tu providencia
nos has dejado un ejemplo sublime
en el Verbo encarnado y en su Virgen Madre:
tu Hijo, que voluntariamente se rebajó
hasta la muerte de cruz,
resplandece de gloria eterna y está sentado a tu derecha
como Rey de reyes y Señor de señores;
y la Virgen, que quiso llamarse tu esclava,
fue elegida Madre del Redentor
y verdadera Madre de los que viven,
y ahora, exaltada sobre los coros de los ángeles,
reina gloriosamente con su Hijo,
intercediendo por todos los hombres
como abogada de gracia y reina de misericordia.
Mira, Señor, benignamente a estos tus siervos
que, al ceñir con una corona visible
la imagen de la Madre de tu Hijo,
reconocen en tu Hijo al Rey del universo
e invocan como Reina a la Virgen María.
Haz que, siguiendo su ejemplo,
te consagren su vida
y, cumpliendo la ley del amor,
se sirvan mutuamente con diligencia;
que se nieguen a sí mismos
y con entrega generosa ganen para ti a sus hermanos;
que, buscando la humildad en la tierra,
sean un día elevados a las alturas del cielo,
donde tú mismo pones sobre la cabeza de tus fieles
la corona de la vida.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
R/ Amén.
A continuación el celebrante asperjó ambas preseas, y, subiendo los tres ante la sagrada imagen, tomó primero la del Niño, colocándola sobre su cabeza, como así está previsto en el rito de imposición de coronas, ya que Jesús es el verdadero Rey del Universo; seguidamente tomó la de la Virgen y se la impuso a la Madre, como Reina de todo lo creado, con gran emoción por parte de todos los asistentes, y un nuevo canto letífico de la Comunidad desde el coro.
Continuó la Santa Misa con las Preces, en las que se pidió por la Santa Iglesia, el Papa, los Obispos, sacerdotes y diáconos; por los religiosos y religiosas en el día de la Vida Consagrada, especialmente por la Orden Franciscana; por las vocaciones; por la Adoración Nocturna al Santísimo Sacramento; Por España, Andalucía y Alcalá de Guadaíra; por la paz en el mundo; y por la Asociación Pro-Vida Mairena del Alcor en su empeño por defender la vida de los no nacidos.
Tras la Comunión, los representantes de dicha Asociación ofrendaron a la Santísima Virgen y a su Divino Hijo su insignia internacional “Pies Preciosos”, en plata. Para ello, se acercaron al altar llevando una bandeja con las insignias, que fueron bendecidas por Fray Florencio, para, seguidamente, acercarse a la Sagrada Imagen y prender la mencionada insignia de plata en la túnica del Divino Niño Jesús.
Y el Presidente de la Sección realizó la Acción de Gracias, en nombre de la Sección Adoradora con estas palabras:
“Te damos gracias, Señor, al acabar esta celebración en la que hemos vivido con gozo tan bellos momentos, que nos han servido para alabarte, glorificarte y adorarte.
Queremos dar las gracias a todos los que la han hecho posible: a la Comunidad de Hermanas Clarisas por su disponibilidad que siempre demuestran con sus bellos cánticos y su colaboración en todo lo que se les pide. A Fray Florencio, nuestro hermano adorador, que se ha desplazado muchos kilómetros para estar hoy aquí con nosotros. A todos ellos los felicitamos en esta su fiesta como consagrados.
Gracias a los hermanos adoradores y a cuantos fieles han hecho posible la realidad de estas coronas, aportando su granito de arena. Gracias a Juan Lozano, el orfebre, que junto a su hijo y su mujer trabajan incansablemente con su arte para conseguir estas bellas piezas que todos podemos disfrutar.
Gracias de corazón a la Asociación Pro-Vida Mairena del Alcor, por el gesto de ofrecer a la Santísima Virgen su insignia más característica en plata: los “Pies Preciosos”, insignia que van a entregar también a todos los adoradores, pues todos defendemos incansablemente la vida humana. Ahora al finalizar la Santa Misa se entregará a cada uno de los presentes.
Gracias a todos los invitados y a todos los que nos habéis acompañado, viviendo esta ceremonia tan bella y entrañable, pero que ha sido para la mayor gloria de Dios y de su Bendita Madre la Bienaventurada y Siempre virgen María.
Y ahora a Fray Florencio, que es alcalareño y que pertenece a la Sección adoradora de Alcalá, en la que ingresó en 2008 recibiendo la insignia de adorador, queremos hacer ahora entrega de la medalla conmemorativa de nuestra Sección, la que distingue a los adoradores alcalareños, una medalla muy franciscana pues se instauró en 2012 con motivo del Año Jubilar de Santa Clara, estrenándose en la solemne Vigilia Diocesana de Espigas de dicho año celebrada en nuestra ciudad, medalla que se entregó a la Comunidad de Hermanas Clarisas, al Sr. Cardenal, el recordado Fray Carlos Amigo Vallejo, Presidente-Adorador Honorario de la Sección, y al actual Arzobispo de Sevilla, hermano adorador también de esta Sección, para que la lleve con la misma alegría con la que la llevamos todos los devotos de Jesús Sacramentado.”
Y se dirigió al celebrante, imponiéndole la medalla, entre el aplauso de los fieles asistentes. Tras unas palabras de agradecimiento de Fray Florencio, procedió a las oraciones finales e impartió la bendición, entonando seguidamente la antífona mariana “Salve Regina” mientras incensaba a la Santísima Virgen, antes de besar su mano.
Como así hicieron los fieles que asistieron al acto, recibiendo de manos de los representantes de la Asociación Pro-Vida una insignia “Pies Preciosos”, como recuerdo del emotivo acto que quedará imborrable en el recuerdo de los participantes en el mismo.
Fotos: Ismael Pérez Aguilar.