Besapié al Señor de Pasión: devoción, arte y simbología en el Salvador
Arte Sacro. Cada inicio de año y en tiempos litúrgicos señalados, la Archicofradía Sacramental de Pasión convoca a los fieles a uno de los cultos más emotivos del calendario cofrade: el Besapié a Nuestro Padre Jesús de la Pasión. Celebrado en la Capilla Sacramental de la Iglesia Colegial del Divino Salvador, este acto de veneración centra miradas, plegarias y miradas artísticas sobre una de las imágenes más veneradas de la ciudad hispalense.

Una imagen de excelencia escultórica
El titular de la hermandad es el Nazareno conocido popularmente como el Señor de Pasión, una talla del gran maestro Juan Martínez Montañés fechada entre 1610 y 1615, y considerada cumbre del barroco sevillano y referente del arte sacro. La imagen representa a Cristo con la Cruz al hombro, su semblante transmite una serena humanidad que sigue conmoviendo a cofrades y devotos.



El Señor se presenta portando la Túnica de “los Cuernos de la Abundancia”. Una de las piezas más antiguas y valiosas del ajuar bordado del Nazareno de Pasión. Terciopelo morado con bordados en oro, realizada en 1845, obra de Manuel María Ariza. Esta pieza representa un diálogo entre tradición iconográfica y sensibilidad cofrade actual.



Durante el besapié, la imagen se sitúa sobre su peana de besapié, donada por hermanas de la hermandad con motivo del 450 aniversario de la corporación. El conjunto iconográfico se complementa con centros florales de tonalidad roja, colocadas sobre pies de planta cuadrada que flanquean el Señor y en el banco del retablo, armonizando con los tonos litúrgicos y la sobriedad del culto, junto con cirios de cera roja, dispuestos en candeleros detrás del Señor, que aportan la luz ritual propia del besapié y simbolizan la sangre redentora del Nazareno.



Un rito de acercamiento afectivo
El besapié, como culto, invita al fiel a acercarse al pie de la imagen para besar el pie del Señor, gesto de reverencia que expresa humildad, gratitud y entrega espiritual. Aunque, tras reformas litúrgicas, la imagen puede ser reverenciada durante todo el año desde su altar, el besapié sigue celebrándose con solemnidad y tradición, manteniendo viva una práctica devocional histórica.



Fe y arte en comunión
El culto del Besapié al Señor de Pasión es, en esencia, un punto de convergencia entre fe, arte sacro e historia cofrade. Es contemplar no sólo una imagen primorosa, sino todo un relato de siglos de devoción integrada en la vida de Sevilla: desde su escultor hasta sus bordados y flores, cada elemento habla de un imaginario devoto que sigue palpitando en la Colegial del Salvador y en los corazones que, año tras año, se acercan a besar el pie de Cristo.



Fotos: Sergio Montiel Pajares
