Quinario al Señor del Gran Poder, antesala espiritual de la Cuaresma sevillana
Fco Javier Montiel. Los primeros días de enero, la Basílica del Gran Poder se convierte de nuevo en el epicentro de la devoción sevillana con la celebración del tradicional quinario al Señor del Gran Poder. Un rito de fe que congrega a miles de hermanos, fieles y devotos en un ejercicio de recogimiento que anticipa la Cuaresma y aviva el amor por una de las imágenes más veneradas de la capital andaluza.
Desde el primer día, la iglesia del Señor del Gran Poder ha abierto sus puertas desde primera hora de la mañana para acoger a un constante goteo de fieles atraídos por la grandeza del misterio que representa el Señor de Sevilla. La imagen, ataviada con su característica túnica bordada, contempla en silencio el paso de una multitud que eleva oraciones y deposita recuerdos y peticiones en un ambiente de profunda devoción.

La eucaristía, y presidida predicada por Francisco Juan Martínez Rojas, pbro., deán de las Catedrales de Jaén y Baeza, ha sido el eje central de los cinco días de culto. La liturgia, impregnada de un solemne recogimiento, con momentos de especial intensidad espiritual y artística, como la exposición del Santísimo.



Para muchos sevillanos, el quinario al Señor del Gran Poder no es solo un acto de culto. Es un espacio de encuentro personal con la fe, una pausa en el ritmo acelerado de la vida cotidiana, una oportunidad para sentir la cercanía de lo sagrado. Las lágrimas emocionadas, las manos juntas en oración y las voces que entonan letanías forman parte de una escena repetida que cada año renueva la tradición.




En una ciudad donde la religiosidad popular y la pasión por la Semana Santa son señas de identidad, el quinario al Gran Poder se erige como una manifestación de fe profunda, arraigada en la historia y en la vida espiritual de Sevilla. Un tiempo para detenerse, mirar al Nazareno y renovar el compromiso con los valores que su mensaje inspira.










Fotos: Fco Javier Montiel
