Provincia. La Parroquia de Santiago el Mayor acoge un concierto dedicado a la vida y a la esperanza
Arte Sacro. Bajo las bóvedas del tiempo y la fe, Utrera volverá a encontrarse con el pulso solemne de sus marchas procesionales en una cita que trasciende lo meramente musical para adentrarse en lo espiritual y lo humano. El próximo sábado 31 de enero de 2026, a las 17:30 horas, la Parroquia de Santiago el Mayor acogerá el XIII Concierto de Marchas Procesionales, una convocatoria ya consolidada en el calendario cofrade local y que este año adquiere un significado especialmente profundo.
El concierto estará dedicado a los donantes de órganos y a las personas trasplantadas, un gesto de gratitud y reconocimiento que enlaza de forma natural con el mensaje cristiano de entrega, sacrificio y esperanza. La música, en este contexto, se convierte en oración sonora, en homenaje sincero a quienes han regalado vida incluso más allá de la propia.
La Banda de Cornetas y Tambores “Vera-Cruz” de Utrera será la principal protagonista de la tarde, llevando a los sones de sus metales y percusiones el eco de la Pasión que cada año recorre las calles de la ciudad. Junto a ella, colaborará la Asociación Musical “Álvarez Quintero” de Utrera, enriqueciendo el programa con su sensibilidad interpretativa y su compromiso con la música sacra.
El acto contará además con la participación de la Escuela de Saetas de Utrera, depositaria de una de las expresiones más hondas del sentir andaluz, y con la intervención al piano de Gonzalo Romero Gómez, aportando matices íntimos y recogidos que invitan al silencio interior y a la contemplación. La palabra también tendrá su espacio con la intervención de Manuela Cid, coordinadora sectorial de Trasplantes de Sevilla y Huelva, cuya presencia subrayará el sentido solidario y testimonial de esta edición.
La presentación correrá a cargo de César Hurtado, en una tarde que se anuncia como un cruce de caminos entre la fe, la música y la vida misma. Todo ello con entrada libre, como signo de una Iglesia abierta y de una cultura cofrade que se ofrece sin reservas a su pueblo.
En un templo que ha sido testigo de siglos de devoción, las marchas procesionales volverán a alzarse como plegarias colectivas. Sonidos que no solo anuncian la Semana Santa que se acerca, sino que recuerdan que la fe también se expresa en gestos concretos de amor al prójimo. Porque donar es dar vida, y la música, cuando nace del alma, también lo es.
