"En cada Lágrima una Vida": La luz de la esperanza ilumina el Quinario de la Exaltación en Santa Catalina
Fco. Javier Montiel. La noche del martes 3 de febrero, la iglesia de Santa Catalina se convirtió en un íntimo santuario de gratitud y esperanza. El primer día del quinario al Santísimo Cristo de la Exaltación, la Hermandad encendió el cirio que, con el lema “En cada Lágrima una Vida”, arderá junto a Nuestra Señora de las Lágrimas como homenaje a los donantes de órganos y a los trasplantados de médula ósea, verdadera siembra de vida nacida de la generosidad cristiana.
Este cirio no es una luz cualquiera; es el homenaje vivo a los donantes de órganos y trasplantados de médula ósea, una siembra de vida que florece directamente de la generosidad y la caridad cristiana más profunda.
Un testimonio vivo de generosidad
El acto fue abierto por el Hermano Mayor, Pedro Avendaño, quien con palabras de acogida dio paso al doctor José Pérez Bernal. El doctor, referente incansable en la promoción de la donación, acudió arropado por un grupo de donantes en vida, personas trasplantadas y miembros de la asociación ATMOS (Asociación de personas trasplantadas de médula ósea y enfermedades de sangre), quienes se presentaron ante las plantas de la Virgen como el testimonio más real de la esperanza.




El doctor Pérez Bernal recordó a los presentes que esta llama no solo ilumina el bendito rostro de la Dolorosa, sino que busca encender la conciencia de los sevillanos sobre la necesidad imperiosa de donar órganos, sangre y médula. Durante los días de Quinario, el cirio será un silencioso pregón en el templo, recordándonos que el mayor regalo que un ser humano puede ofrecer es la propia vida.







El encendido del cirio corrió a cargo de Sara, trasplantada de médula el pasado año, que pronunció unas emocionadas palabras de agradecimiento a los donantes anónimos, sin cuyo gesto de entrega no serían posibles estos trasplantes tan necesarios para tantos enfermos. Sus palabras, sencillas y hondas, sonaron como una acción de gracias elevada entre la cera y el llanto contenido de la Virgen.



Como no podía ser de otra forma en la Sevilla que reza cantando, el arte se hizo oración. Los saeteros Fernando Caballo y Javier Montiel elevaron sus voces al cielo de Santa Catalina, dedicando sus saetas a aquellos "ángeles" que partieron dejando una herencia de amor en la tierra y a quienes hoy disfrutan de una segunda oportunidad gracias a la ciencia y la fe.
Una luz que no se apaga
La jornada concluyó con una emotiva fotografía de familia ante los Sagrados Titulares de la corporación del Jueves Santo. Trasplantados, donantes y la Junta de Gobierno posaron unidos por una misma luz; esa que ya arde con fuerza en Santa Catalina y que nos recuerda que, mientras haya generosidad, siempre habrá vida.

Fotos: Fco. Javier Montiel
