El Vía Crucis del Señor de la Salud, vivido desde el corazón del templo
Fco Javier Montiel. La tarde del viernes 6 de febrero estaba llamada a ser una nueva cita de oración pública junto al Señor de la Salud de la Hermandad de la Candelaria. A las 20:30 horas, los hermanos se disponían a acompañar al Señor en el rezo del Vía Crucis, con el recogimiento propio de quien sabe que cada estación es una mirada al Misterio de la Pasión. Sin embargo, la lluvia que caía fuera de la iglesia, condujo a la hermandad a vivir este ejercicio piadoso en el interior del templo de San Nicolás, transformando lo que pudo ser contratiempo en oportunidad de mayor intimidad.
Dentro de la iglesia, el silencio y la penumbra envolvieron la imagen del Señor de la Salud, invitando a una oración más honda y personal. Las estaciones se fueron rezando con calma, casi susurradas, mientras los hermanos y fieles contemplaban al Señor desde la cercanía que solo ofrece el espacio sagrado. Allí, sin calles ni cielo abierto, el Calvario se hizo hogar, y cada palabra resonó con especial fuerza en los corazones.










Durante el rezo del Vía Crucis, la música ayudó a elevar aún más el clima de oración. Un trío de viento de la Banda de la Cruz Roja puso sus sones al servicio del culto, interpretando piezas de carácter sobrio y meditativo que se fundían con el silencio del templo. Lejos de imponerse, la música acompañó con delicadeza cada estación, convirtiéndose en un hilo sonoro que guiaba la contemplación y el recogimiento de los presentes.









Especial protagonismo tuvieron las andas del Vía Crucis, concebidas para acompañar al Señor en sus traslados, Vía Crucis y Besapiés. Ejecutadas en madera tallada y sobredorada, responden a un elegante estilo barroco rocalla que realza la presencia de la imagen. Cuatro candelabros de guardabrisas iluminan el conjunto, aportando una luz cálida que subraya la expresión serena y doliente del Señor.






Estas andas se estrenaron en febrero de 2012 con motivo del Besapié y posterior Vía Crucis de las Hermandades de Sevilla, presidido por Nuestro Padre Jesús de la Salud. Desde entonces, acompaña al Señor en esos momentos en los que la hermandad se detiene a contemplar, a rezar y a caminar espiritualmente junto a Él.




Así, entre los muros de San Nicolás, el Vía Crucis del Señor de la Salud volvió a ser encuentro, silencio y fe compartida. Un recordatorio de que, cuando la oración es sincera y se deja acompañar por la belleza, no hay inclemencia que impida caminar junto al Señor.
Fotos: Fco Javier Montiel
