Cuaresma en Sevilla: simbolismo y sobriedad en las Vírgenes vestidas de hebrea
Ntra Sra del Rosario. Hdad de la Milagrosa
Fco Javier Montiel. Cada Cuaresma, numerosas dolorosas de Sevilla abandonan sus ricos bordados, coronas imperiales y preseas de orfebrería para revestirse con la llamada indumentaria hebrea. Se trata de una estampa que se ha consolidado en las últimas décadas hasta convertirse en uno de los signos visuales más reconocibles del tiempo previo a la Semana Santa. Las fotografías que acompañan este artículo muestran con claridad esa sobriedad buscada: tejidos lisos, ausencia de joyas y una estética que remite a los tiempos bíblicos.
El origen de esta práctica no es antiguo en términos históricos. Aunque la intención de evocar el contexto histórico de la Virgen hunde sus raíces en la espiritualidad del siglo XIX, fue en el siglo XX cuando distintos vestidores y cofradías comenzaron a popularizar este estilo durante la Cuaresma. La propuesta pretendía ofrecer una imagen más acorde con la humildad y el recogimiento propios de este tiempo litúrgico, en contraste con el esplendor propio de la estación de penitencia.
El llamado “traje de hebrea” no responde a una reconstrucción arqueológica exacta, sino a una interpretación simbólica. Suele componerse de saya de terciopelo o lana en tonos burdeos o granates, fajín listado, toca o mantilla blanca sin bordados y manto liso, con frecuencia en azul intenso. Se prescinde de corona, sustituyéndola en muchos casos por ráfaga o aureola sencilla. Todo el conjunto busca trasladar al fiel a la Jerusalén del siglo I y subrayar la dimensión humana de María.
Más allá de la estética, el mensaje es profundamente teológico. La Cuaresma invita a la conversión y a la austeridad, y la imagen mariana, despojada de ornamentos, acompaña visualmente ese itinerario espiritual. Al contemplarla vestida de hebrea, el devoto no solo percibe un cambio de atuendo, sino una catequesis silenciosa que anticipa los días de la Pasión y acerca la escena evangélica al presente.
Hoy, la tradición está plenamente arraigada en Sevilla y su provincia, hasta el punto de que muchas hermandades esperan este cambio con especial expectación. La hebrea no sustituye la riqueza artística del ajuar procesional, sino que la complementa, recordando que la grandeza de la Semana Santa sevillana descansa, en última instancia, en el misterio que representa.


Virgen de la Cabeza, Hdad de las Siete Palabras


Virgen del Dulce Nombre, Hdad de la Bofetá


Ntra Sra de los Ángeles., Hdad de los Negritos


Ntra Sra de la Candelaria


Ntra Sra de los Dolores y Misericordia. Hdad de Jesús Despojado


Virgen del Valle


Ntra Sra de las Lágrimas. Hdad de la Exaltación


Virgen de la Caridad. Hdad de El Baratillo


Virgen de la Paz


Ntra Sra de Gracia y Amparo. Hdad de los Javieres


Ntra Sra de Gracia y Esperanza. Hdad de San Roque



Madre de Dios de la Palma. Hdad del Cristo de Burgos


Virgen de Villaviciosa. Hdad del Santo Entierro


María Stma de la Purísima Concepción. Hdad del Divino Perdón de Alcosa


Ntra Sra de las Mercedes. Hdad de Santa Genoveva


Ntra Sra del Rosario. Hdad de la Milagrosa


Ntra Sra de la Esperanza. Hdad de la Macarena


Ntra Sra del Rosario. Hdad de Monte Sión


Ntra Sra de la Amargura


Ntra Sra del Consolación Madre de la Iglesia. Hdad de la Sed


Ntra Sra de los Dolores. Hdad del Cerro del Águila


Ntra Sra de la Esperanza. Hdad de la Trinidad


Ntra Sra de la O


Ntra Sra de la Merced. Hdad de Pasión


Ntra Sra de la Salud. Hdad de San Gonzalo


Ntra Sra del Socorro. Hdad del Amor
Fotos: Fco Javier Montiel
