La Hermandad de la Macarena donó esperanza en una tarde de fe y caridad
Fco Javier Montiel. La Hermandad de la Macarena volvió a abrir las puertas de su Casa Hermandad para sembrar vida. La Asistencia Social de la corporación organizó una campaña de donación de sangre en colaboración con el Centro de Transfusión, Tejidos y Células de Sevilla, respondiendo a las necesidades urgentes de los hospitales de la provincia.

La cita tuvo lugar el viernes 27 de febrero, de 17:00 a 21:00 horas, en el salón de la Casa Hermandad. La jornada coincidió con el cuarto día de Quinario a Nuestro Padre Jesús de la Sentencia, uniendo así la oración y el culto con la caridad activa, que es esencia viva del Evangelio.


Fe que se hizo gesto concreto
En un clima de recogimiento y fraternidad, numerosos hermanos y devotos se acercaron a donar sangre. Fue un acto sencillo y silencioso, pero cargado de significado. Cada bolsa de sangre se convirtió en una oración hecha entrega, en una súplica transformada en ayuda real para los enfermos.


La presencia de tantos jóvenes resultó especialmente esperanzadora. Con generosidad y naturalidad, ofrecieron parte de sí mismos para sostener la vida de quienes más lo necesitaban. Fue una lección de compromiso cristiano vivido con alegría.
El respaldo de la Hermandad y de los profesionales sanitarios
Por parte de la Hermandad asistieron el hermano mayor, Fernando Fernández Cabezuelo; el teniente de hermano mayor, José Luis Vega Vázquez, quien también donó sangre; y Manuel Rodolfo Campbell Caro, responsable de Caridad y Asistencia Socia entre otros miembros de la junta de gobiernol. Con su presencia subrayaron que la caridad no es solo palabra, sino testimonio.


También acudieron la doctora María José Aguado, directora del centro de transfusiones sanguíneas, y Juan Moraga, médico coordinador del centro de transfusión de Sevilla, quienes agradecieron la implicación constante de la corporación macarena con las necesidades sanitarias de la ciudad.
Caridad que brotó del Quinario
La coincidencia con el cuarto día de Quinario a Nuestro Padre Jesús de la Sentencia otorgó a la jornada un carácter aún más profundo. Ante el Señor que juzga con misericordia, los hermanos respondieron con obras. La devoción se tradujo en servicio. La oración encontró su fruto en la entrega.


Así, la Hermandad de la Macarena volvió a recordar que la auténtica penitencia y el verdadero culto pasan por el amor al prójimo. En una tarde marcada por la fe y la solidaridad, la sangre donada se convirtió en signo visible de esperanza para muchos sevillanos.
Fotos: José Pérez Bernal y Fco Javier Montiel
