La Redención estrena su “nueva piel”

Mariano Ruesga Osuna. Pasan los años y aquel 1978 parece quedar lejos, pero en la memoria de la Agrupación Musical Nuestro Padre Jesús de la Redención sigue tan vivo como el primer día. A las puertas de celebrar su cincuenta aniversario en 2028, la formación sevillana ha dado un paso importante en su historia con la presentación de su nuevo uniforme, una “nueva piel” cargada de símbolos, memoria y fe.
El escenario elegido fue el auditorio de la Cartuja, y con el titulo de “Por siempre de Ti” la agrupación ofreció un concierto que pronto se convertirá en uno de esos recuerdos que se guardan para siempre. Once fueron las piezas interpretadas y otras tantas las veces que el público, que llenaba el recinto, se levantó de sus asientos para aplaudir a la formación. En cada ovación había gratitud, admiración y el reconocimiento a casi cinco décadas de servicio a la ciudad y a sus devociones.
Un uniforme que cuenta una historia
El nuevo uniforme no es solo una prenda; es un relato completo de la trayectoria de la Redención. Cada detalle parece rezar por sí mismo. La botonadura de la chaqueta, formada por cinco botones distintos, resume las cinco décadas de vida de la formación, convirtiendo cada pieza en una pequeña catequesis de metal.
En el primer botón aparece la Virgen del Juncal, recordando aquellos comienzos de 1978 en el seno de la Hermandad de Gloria del barrio del mismo nombre. El segundo se dedica a la llegada a la Hermandad de la Redención, paso decisivo para el crecimiento de la agrupación en la Sevilla cofrade. El tercero recuerda el inicio del acompañamiento musical al Señor de la Redención, misterio al que la banda ha unido su nombre y sus sones a lo largo de los años.
El cuarto botón mira a la Agrupación Musical María Santísima del Rocío, nacida como fruto maduro de la propia Redención y de su escuela musical, prolongación natural de una vocación de servicio que no se queda solo en el escenario. El quinto se dirige al corazón rociero, aludiendo a la Coronación Canónica de la Virgen del Rocío, presencia constante en la espiritualidad de la formación.







Sobre el pecho, el escudo de la Redención aparece ahora en una pieza metálica ovalada, con fondo morado y tonos de oro viejo, en armonía con la botonadura y con la hebilla del cinturón. Ese cinturón de color morado, guarda otro guiño profundamente sevillano: el NODO, el “no me ha dejado”, lema de lealtad concedido por Alfonso X a la ciudad, que aquí se convierte también en declaración de amor a una banda que no abandona a su Redentor ni a su gente. En el cuello de la chaqueta figura el año fundacional de la agrupación, y hasta los gemelos de las camisas, con el escudo de la formación, recuerdan que el compromiso con la música y la fe se lleva cosido muy adentro.




También vieron la luz los nuevos mantolines de las cornetas, diseñados tomando como referencia las bambalinas del paso de la Virgen del Rocío. En ellos se unen estética y devoción, como si cada nota que brota de esos metales llevara también un trozo del cielo de las marismas y del corazón de Sevilla.



La parte musical del acto fue un recorrido por la devoción hecha marcha. La Agrupación interpretó, entre otras, las composiciones “A ti Sevilla de mis amores” de José Manuel Sánchez Crespillo, “Espíritu Santo” de Pablo Ojeda, “Blanca Paloma” y “Salve Rociera” de Sánchez Crespillo y Pareja Obregón, “El día del Señor” de Alfonso López Cortés y “Salud y Remedio” de Ignacio J. García Pérez.
Sonaron también “Humildad” de Manuel Alejandro González Cruz, “Judío” de Manuel Otero Rodríguez y “Exaltatio” de Yeray López Vela, junto a “Con Humildad ¡Al Cielo!”, interpretada al piano por su propio compositor, Raúl Delgado Parera, maravillosamente acompañado por la violinista Vera Germán, que convirtió el auditorio en un pequeño templo de silencio y emoción contenida. Completaron el programa “Con Tu Espíritu” de Emilio Muñoz Serna, y “Por siempre de Ti” de Alfonso López Cortés, marchas que han ido calando hondo en el repertorio y en el corazón de quienes siguen de cerca el caminar de la agrupación.
Cada pieza fue acogida por el público con respeto, recogimiento y aplausos prolongados, como quien agradece una oración rezada en voz alta por todos.
Entre los distintos bloques musicales se proyectaron vídeos protagonizados por componentes de la formación, que dieron al concierto un tono íntimo y familiar. Pero hubo un nombre que sobrevoló la tarde de un modo especial: Francisco de Paula Aranda Bermúdez, “Paquito”. La agrupación le dedicó un cariñoso homenaje, recordando a quien fue algo más que un músico para sus compañeros.
En los últimos meses, la propia banda había expresado públicamente el dolor por su pérdida, definiéndolo como “corazón, entrega y Redención en estado puro”. Esa ausencia se hizo presencia distinta en el auditorio, como si su corneta siguiera marcando la entrada de cada marcha desde un lugar más alto. El homenaje, sencillo y sincero, fue también un acto de fe en la vida que no termina, en la certeza de que los que se van siguen sonando en cada compás que se ofrece al Señor.
El concierto concluyó con la interpretación del Himno Nacional, acogido por un público puesto en pie, completamente entregado. No era solo el final de un acto, sino el comienzo de una nueva etapa para una agrupación que ya forma parte de la banda sonora espiritual de Sevilla.




Desde sus orígenes en el barrio del Juncal hasta su consolidación como Agrupación Musical Nuestro Padre Jesús de la Redención, la formación ha ido escribiendo una historia de fidelidad a la ciudad, a sus hermandades y, sobre todo, a quien da nombre a la banda. Con esta nueva uniformidad y con un repertorio que sigue creciendo, la Redención se prepara para su cincuentenario con la misma sencillez con la que empezó: poniéndolo todo en manos del Señor y de su Madre, y dejando que sea la música la que hable por ellos.
La Redención estrena su “nueva piel”
Fotos: Mariano Ruesga Osuna, Javier Lozano y Israel Adorna
