Así es el Cristo del Amparo de la parroquia de San Lorenzo, que ha sido restaurado
Arte Sacro. Si pasan estos días por la parroquia de San Lorenzo podrán contemplar al Cristo del Amparo, que ha sido recientemente restaurado.
Habitualmente el crucificado se encuentra en la parroquia de San Lorenzo y se sitia en la zona hastial de la nave izquierda sobre un retablo tallado en 1682 por Fernando Barahona. Su mala iluminación ayuda a que la imagen pase desapercibida por feligreses y visitantes de la parroquia.
El Santo Cristo del Amparo es una talla en madera policromada de autor anónimo fechable en torno a mediados del siglo XVII, atribuida a José Montes de Oca. Tradicionalmente se viene afirmando que la imagen fue concebida para residir el altar mayor, pero al no ser sus dimensiones las adecuadas para desempeñar tal función, se mandó hacer una nueva de mayor tamaño.
Se trata de un Cristo muerto que se fija con tres clavos a la cruz. El crucificado presenta un canon esbelto, sin estridencias anatómicas en general y expuesto elegantemente sobre una cruz arbórea.
En cuanto a la cabeza, destaca el cuidado trabajo tanto en la barba como en el pelo. Este cae partido en dos mitades por encima de la cabeza. Está formada por mechones largos y ondulados, de color castaño oscuro, lo que contribuye a estilizar el rostro de la escultura.
El rostro destaca por la suavidad de las facciones; nariz recta, pómulos sobresalientes, labios bien formados, siendo el inferior algo más grueso que el superior, ojos bien delimitados, así como entrecejo en forma de "v".
El rigate que fluye del costado, del que emana abundante sangre, se desplaza ligeramente hacia la izquierda terminando en la intersección con el pafio de pureza.
De la parte inferior de las piernas llama la atención como quedan resueltas las tibias que aparecen ostensiblemente marcadas y curvadas, a modo de doble paréntesis. Los pies se cruzan, el derecho por delante del izquierdo y adoptan una postura antinatural. De esta manera los dedos del pie derecho se representan frontalmente mientras que el tobillo y talón se resuelven lateralmente.
Fotos: Juan Alberto García Acevedo.
