«Rocío de Vida», una llama de esperanza por los donantes de órganos en la Redención
Fco Javier Montiel. En la iglesia de Santiago, templo cargado de historia y sede de la Hermandad de la Redención, se vivió en la tarde del 17 de marzo un momento de honda oración y compromiso cristiano con el encendido simbólico del cirio por los Donantes de Órganos que, con el lema «Rocío de Vida», alumbrará el rostro de María Santísima del Rocío el próximo Lunes Santo. No será una vela más en la candelería, sino un verdadero testimonio de fe hecha caridad, signo visible de tantos hombres y mujeres que, con su generosidad, han permitido que otros vuelvan a vivir.
La Hermandad del Santísimo Sacramento y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Redención en el Beso de Judas y María Santísima del Rocío Coronada, con sede en la parroquia de Santiago el Mayor desde 1960, ha ido incorporando en los últimos años a su vida de culto este gesto profundamente evangélico de memoria agradecida hacia los donantes de órganos. En torno al cirio «Rocío de Vida», que acompañará el andar de la Virgen por las calles de Sevilla el Lunes Santo, la corporación vuelve a proclamar ante la ciudad que la muerte no tiene la última palabra cuando se vive desde el amor al prójimo.




El acto, sencillo y cargado de verdad, reunió a un nutrido grupo de familiares de donantes, de personas trasplantadas y de hermanos de la cofradía, que llenaron las naves de Santiago con un silencio respetuoso, solo roto por las palabras de testimonio y la oración compartida. Allí, ante la Virgen del Rocío, cada rostro llevaba escrita una historia: el dolor de una despedida, la angustia de la espera, la sorpresa del milagro médico y la gratitud serena de quien ha recibido una segunda oportunidad.




El encargado de conducir el acto fue el doctor José Pérez Bernal, referente incansable en Sevilla en la concienciación sobre la donación de órganos y en la humanización de los trasplantes. Con la cercanía que le caracteriza, fue presentando uno a uno a los donantes y trasplantados que le acompañaban, hilando sus nombres con pequeñas pinceladas de sus historias, vistas tanto desde el lado de quien dona en medio del dolor como desde el del enfermo que aguarda un órgano como única tabla de salvación.
En sus palabras volvió a resonar esa fina frontera que tantas veces ha descrito en sus casi cuatro décadas de servicio en la UCI del Hospital Virgen del Rocío, donde ha visto cómo la ciencia y la generosidad se dan la mano para que la vida venza. Recordó que, en cada trasplante, una muerte llega a convertirse en vida, y subrayó que todo depende de la capacidad de amar hasta el extremo, de la grandeza de una familia rota por la pena que es capaz de decir “sí” cuando todo a su alrededor parece gritar “no”.
El doctor Pérez Bernal habló de amor, de esperanza y de fe, de esas historias de donantes y receptores que llevan años conmoviendo a parroquias y hermandades. La hermandad de la Redención, en sintonía con otras corporaciones sevillanas que también han incorporado cirios por los donantes de órganos en sus pasos, se hizo una vez más altavoz de ese mensaje que une Evangelio y compromiso social: "donar es dar vida".


Tras las intervenciones y la emotiva fundición del cirio «Rocío de Vida», los asistentes dirigieron su mirada a la Virgen del Rocío, que aguardaba en su altar. En ese clima de recogimiento, el silencio se rompió para convertirse en oración cantada con la saeta que elevó Javier Montiel, que quiso ofrecer su voz a la Madre, haciendo presentes en cada quejío a los que marcharon donando sus órganos y a quienes, gracias a ellos, hoy pueden seguir caminando.

La saeta, sencilla y sentida, fue como un abrazo que subía desde los bancos de la iglesia hasta el rostro de la Virgen, intercesora de tantos enfermos y consuelo de tantas familias. Cuando el último eco se apagó en las bóvedas de Santiago, tomó la palabra el director espiritual de la hermandad, Fernando E. Borrego, que dirigió unas palabras finales llenas de aliento cristiano e invitó a todos a seguir construyendo una cultura de la vida desde la fe. A continuación, condujo el rezo a la Virgen del Rocío, poniendo bajo su manto a los donantes fallecidos, a los enfermos que esperan un trasplante y a las familias que viven esta realidad día a día.



Al concluir el acto, donantes, trasplantados y miembros de la Junta de Gobierno de la hermandad de la Redención posaron ante la Virgen del Rocío, componiendo una estampa que decía mucho más de lo que las palabras pueden expresar. Era la imagen de una Iglesia que se sabe llamada a cuidar la vida desde el primer instante hasta su último suspiro, y que encuentra en gestos como este cirio «Rocío de Vida» un modo concreto de anunciar al mundo que la caridad es la mejor cofradía que podemos llevar grabada en el corazón.


Luis Miguel Dasilva Rodríguez, hermano mayor de la Hermandad de la Redención de Sevilla, posó con su tarjeta de donates de órganos.
Fotos: Fco Javier Montiel
