Santa Marina fue testigo del aniversario más emotivo de La Hiniesta
Arte Sacro. La Hermandad de la Hiniesta vivió este Domingo de Ramos una jornada cargada de emoción, memoria y gratitud en su estación de penitencia a la Santa Iglesia Catedral, marcada de forma muy especial por la conmemoración del 50 aniversario de la vinculación con la Agrupación Musical Santa María Magdalena de Arahal, formación que acompaña al Santísimo Cristo de la Buena Muerte desde hace medio siglo de manera ininterrumpida.
La cofradía realizó su salida desde la iglesia de Santa Marina, sede provisional motivada por el cierre de la parroquia de San Julián, donde se ejecutarán obras de conservación. Los titulares fueron trasladados previamente al convento de Santa Isabel, donde se celebraron los cultos cuaresmales, antes de recalar definitivamente en Santa Marina para efectuar la salida procesional.
El aniversario con la banda de Arahal se dejó sentir desde los prolegómenos. Como muestra de agradecimiento por tantos años de unión, música y servicio, la hermandad hizo entrega recientemente de un nuevo banderín conmemorativo, símbolo de esta histórica relación. El asta, repujada en plata de ley, ha sido realizada por el Taller de Orfebrería Hermanos Ramos, mientras que el formato textil, donado por las cuadrillas de costaleros de ambos pasos, fue confeccionado por Francisco Javier Sosa.
La Agrupación Musical Santa María Magdalena de Arahal quiso corresponder a este gesto con el regalo de unas potencias para el Santísimo Cristo de la Buena Muerte y una aureola para Santa María Magdalena, también realizadas por el Taller de Orfebrería Hermanos Ramos, piezas que fueron estrenadas en la jornada de ayer.
En el apartado patrimonial, el Domingo de Ramos dejó igualmente importantes estrenos. Se presentó la restauración de los ángeles mancebos del canasto del paso del Señor, llevada a cabo por Díaz Arnido y Ruiz Berdejo, así como una nueva talla de la Virgen Gloriosa de la Hiniesta para la cruz de guía, obra del artista multidisciplinar Manuel Caliani Santos, que despertó el interés de numerosos cofrades y devotos a su paso.
Uno de los momentos más significativos de la salida se produjo cuando, ya en la calle, el paso del Cristo fue vuelto expresamente hacia la banda de Arahal, dedicándose una levantá en señal de reconocimiento por estos cincuenta años de historia compartida, un gesto que fue acogido con mucha emoción por parte de los componentes de la formación musical.
El cante también tuvo su espacio en una jornada para el recuerdo. Joana Jiménez dedicó sendas saetas al Cristo de la Buena Muerte y a María Santísima de la Hiniesta Dolorosa desde un balcón de la plaza, protagonizando uno de los instantes de mayor recogimiento y silencio del recorrido.
En cuanto a la participación, la hermandad continúa mostrando una evolución al alza. Este año se ha registrado un crecimiento del 4 por ciento en el número de nazarenos, alcanzándose el máximo histórico tanto en papeletas de sitio como en cortejo, dato que confirma el buen momento que vive la corporación del Domingo de Ramos.
El acompañamiento musical estuvo a la altura de una jornada tan señalada. En la cruz de guía sonó la Agrupación Musical Juvenil Santa María Magdalena de Arahal, tras el Cristo lo hizo la formación titular de Arahal, y en el palio de la Virgen de la Hiniesta Dolorosa puso sus sones la Banda Municipal de Mairena del Alcor, configurando un acompañamiento cuidado y coherente con el carácter de la cofradía.
Al frente de los pasos estuvieron Rafael Ariza Moreno, junto a sus hermanos Ramón, en el paso de Cristo, y Pedro, en el de palio, quienes condujeron con solvencia y pulso firme a la cofradía en una estación de penitencia que quedará grabada en la memoria de La Hiniesta como el Domingo de Ramos del agradecimiento, la fidelidad y los cincuenta años caminando juntos.
NOTA: Mi agradecimiento a la Hermandad y sobre todo a la empresa de seguridad quienes facilitaron la labor de fotógrafos y medios que nos encontrábamos en la salida de la cofradía (es ironía).
Fotos: Juan Alberto García Acevedo.
