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La Archicofradía del Valle honra a sus hermanos difuntos y a los donantes de órganos tras la Pascua


Fco Javier Montiel. En la calma que sigue a la intensidad de la Semana Santa, la Archicofradía del Valle vuelve a reunirse en torno a sus titulares para vivir uno de los actos más íntimos y significativos de su calendario. Como marca la tradición, en los días posteriores a la Pascua, la corporación celebra la Santa Misa y el solemne acto de entrega de cirios votivos, un gesto cargado de memoria, fe y esperanza.

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La ceremonia, celebrada en la Iglesia dse la Anunciación, sede de la corporación, reunió a hermanos y devotos que quisieron acompañar a la hermandad en este momento de recogimiento. Tras la Eucaristía, se procedió a la entrega de los cirios que, durante la tarde del pasado Jueves Santo, alumbraron el caminar de la Santísima Virgen del Valle. En ellos figuraban los nombres de los hermanos fallecidos a lo largo del último año, recordados así en la estación de penitencia y ahora también en este acto de piedad y recuerdo.

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Los familiares recibieron estos cirios con emoción contenida, conscientes de que en esa luz se simboliza la presencia viva de quienes ya gozan de la eternidad. La Archicofradía, fiel a su espíritu, quiso así mantener encendida la memoria de sus hijos, integrándolos espiritualmente en la vida de la corporación.

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Especial significado tuvo también la entrega del cirio dedicado a los donantes de órganos, signo elocuente de caridad cristiana y entrega generosa. En esta ocasión, fue una donante viva de hígado quien recibió este reconocimiento, encarnando con su testimonio el valor de la vida ofrecida al prójimo.

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El acto concluyó con uno de los momentos más sobrecogedores de la jornada. Ante la mirada serena de la Virgen y con luz tenue, se elevaron saetas que rompieron el silencio del templo, plegarias cantadas que nacen del alma y alcanzan lo más hondo. Así, entre notas quebradas y emoción sincera, la Santísima Virgen del Valle recibió el cariño de sus fieles, poniendo el broche a una celebración marcada por la memoria, la fe y la esperanza en la vida eterna.

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Fotos: José Pérez Bernal y Fco Javier Montiel









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