Las manos que hablan de fe en Triana

José Luis Martínez. La devoción no siempre se expresa con palabras. A veces, basta un gesto. Una caricia, un roce, un instante detenido en el tiempo. Así se ha vivido el reciente besamanos a la Divina Pastora de Triana, celebrado en la Real Parroquia de Señora Santa Ana, corazón espiritual del arrabal, y que ha dejado estampas cargadas de emoción hasta su clausura el pasado domingo 19 de abril.
El lenguaje silencioso de la devoción
En cada mano que se acerca a la Divina Pastora se concentra una historia. Promesas, agradecimientos, súplicas y sentimientos que no necesitan voz. El contacto con la imagen se convierte en un acto íntimo, casi personal, en el que el tiempo se detiene y todo lo demás desaparece.
La Pastora de Triana, Patrona del Deporte Nacional, vuelve a demostrar cómo su devoción trasciende generaciones. Desde los más jóvenes hasta los más veteranos, todos encuentran en ese gesto una forma de acercarse, de sentir, de creer.

Santa Ana, testigo eterno
La Real Parroquia de Señora Santa Ana, con su historia y su recogimiento, se convierte en el escenario perfecto para este encuentro. Bajo sus bóvedas, la luz, el silencio y el recogimiento envuelven cada instante, haciendo que la escena adquiera una dimensión aún más profunda.
Porque en Triana, la fe no se explica, se vive. Y en gestos como este, sencillos y sinceros, se encuentra la verdadera esencia de una devoción que perdura en el tiempo.
Fotografías: Francisco Javier Montiel.
