Provincia. Peñaflor coronó a su excelsa Patrona, María Santísima de Villadiego
Manuel Pinto Montero. El pasado sábado 9 de mayo, el pueblo de Peñaflor, en la Vega sevillana, cumplía el gran anhelo de coronar a su Patrona, María Santísima de Villadiego, tras unos años de espera, donde todo el pueblo se ha volcado para ofrecer su amor y devoción en esa hermosa corona que ciñe ya las sienes de la que es Madre y Patrona de Peñaflor.
Lejos queda ya el mes de mayo de 2024 cuando todos sus hijos dieron el sí a preparar la Coronación Canónica de su excelsa Madre cuando la Iglesia diocesana lo considerara oportuno. Tan solo unos meses después se anunciaba la soñada Coronación Canónica y el pueblo, junto con su Párroco, ha vivido intensamente todos y cada uno de los actos y cultos previos al día esperado.
Amanecía el día elegido, el 9 de mayo, en el mes de María, quizás no como el pueblo esperaba, pero con la ilusión, la fe y la devoción inquebrantable a pesar de los problemas. El día amenazaba lluvia a lo largo de la jornada y los últimos retoques en la Plaza de España tenían que esperar. El pueblo lo dejaba en manos de la Virgen de Villadiego.
Pero el cielo parecía esperar y a las seis de la tarde las campanas de la esbelta torre de la Parroquia de San Pedro repicaban anunciando la salida de la Virgen de Villadiego a una Plaza de España que la esperaba con sus mejores galas. No había un lugar más idóneo en Peñaflor que celebrar la Eucaristía a los pies de la llamada “Catedral de la Vega”. Poco a poco la Virgen de Villadiego ocupó el centro del efímero altar mientras su pueblo la contemplaba radiante cuando el sol se asomaba desde la Vega como queriendo dorar su bello rostro.
Se rezó el Santo Rosario antes de iniciar la Solemne Eucaristía que se inició con puntualidad a las ocho de la tarde. La Plaza de España se encontraba llena de fieles y devotos, invitados, autoridades que no quisieron perderse este momento tan esperado. Tras la homilía llegaba el momento anhelado, el sueño de todo un pueblo. El reloj marcaba las 20,38 horas cuando monseñor, José Ángel Saiz Meneses, Arzobispo de Sevilla, colocaba en las sienes de la Patrona de Peñaflor la corona que su pueblo le ha regalado, símbolo de fe y devoción. Lágrimas de emoción que se unieron al estallido de los cohetes y al repique de campanas que anunciaban que la Virgen de Villadiego había sido coronada. El fuerte viento de la tarde que soplaba en ese momento hizo que se tuviera que colocar la sujeción de la corona con firmeza, pero la pequeña palometa, que llevaba el Párroco, quiso ser juguetona y se ocultó en el bolsillo de la vestidura sacerdotal, alargando ese bello momento de la imposición.
María Santísima de Villadiego Coronada es obra de Sebastián Santos Rojas del año 1937, sustituyendo a la primitiva talla que fue destruida durante los ataques de la Guerra Civil. La devoción a la Virgen de Villadiego data del año 1241, cuando el Rey San Fernando conquista la zona y sede las tierras a la Orden de San Juan de Jerusalén. Los caballeros de esta Orden, asentada en la localidad burgalesa de Villadiego, traen la veneración mariana a la zona con esta singular advocación. Durante los siglos XIV, XV y XVI su devoción crece hasta que en el siglo XVIII la imagen primitiva se encontraba en mal estado y la Ermita tiene que ser abandonada. La imagen de la Virgen de Villadiego se presenta sin niño ya que siglos pasados por el deterioro de la imagen el niño primitivo se perdió y quedó en el olvido para la población de Peñaflor. En 1833 regresa a la restaurada Ermita y desde 1926 se celebra la tradicional Romería agosteña que traslada a la Santísima Virgen desde su Ermita al Templo Parroquial.
La gran devoción que tiene la Virgen de Villadiego en Peñaflor hizo que el Ayuntamiento le entregara la Medalla de la Medalla de la localidad en el año 2009 y en el 2016 se le impusiera las Llaves del pueblo. Ahora su pueblo le entrega la corona de amor que ha realizado en plata y oro Joaquín Ossorio con joyas que sus hermanos y devotos han donado. Esta corona está inspirada en la que posee la Santísima Virgen con piezas del siglo XVIII.
Una vez finalizada la Eucaristía, cerca de las nueve y media de la noche, se iniciaba la organización de la triunfal procesión de la Santísima Virgen por las engalanadas calles de su pueblo. Numerosas Hermandades, de la provincia de Sevilla y Córdoba, conformaron un largo cortejo al que se unieron la corporación municipal y mujeres de mantilla. A las diez y doce minutos el Arzobispo de Sevilla tocaba el llamador y se iniciaba la gloriosa y triunfal procesión de María Santísima de Villadiego Coronada. Poco a poco fue abandonando el altar levantado en la Plaza de España mientras los sones de la Banda de las Cigarreras llenaban la abarrotada plaza.
En el centro de la Plaza de España la Virgen de Villadiego reviró mirando a todos los puntos del lugar, como queriendo contemplar ese bello rincón donde sus hijos la habían acompañado por unas horas. Pasadas las diez y media llegaba a las puertas del Ayuntamiento, Padrino de la Coronación. En este lugar el artista local, Manuel Cribaño, el Niño de Peñaflor, le cantó unas emotivas sevillanas que llenaron de emoción a todos los presentes. En este punto cayeron los primeros pétalos sobre la venerada Patrona.
Para esta gloriosa procesión la Virgen de Villadiego procesionó sobre el paso de la Virgen de los Remedios de Mairena del Alcor, un paso con respiraderos y candelabros de plata. En la delantera se pudieron contemplar una reliquia de San Fernando y una reliquia que se conserva de la primitiva talla destruida en la Guerra Civil. El paso estuvo exornado con una gran variedad de flores que su pueblo le ha regalado durante la ofrenda floral.
En esta ocasión la Virgen de Villadiego lució saya bordada donde se pueden apreciar numerosas joyas y regalos que durante este tiempo ha recibido la Santísima Virgen. Llamó la atención el bello manto de tonos celestes junto con la toca de sobre manto. En su mano derecha portó un nuevo cetro de plata donado por todas las Hermandades de La Puebla de los Infantes. También las Hermandades locales de la Encarnación y de Jesús Nazareno le han regalado un broche con los emblemas y símbolos de ambas corporaciones, obra de Joyería el Toison.
Pasadas las once de la noche llegaba a las puertas de las Hermanas de la Cruz, tan queridas en esta Corporación y en el pueblo de Peñaflor, además de ser Madrinas de la Coronación Canónica. Las Hermanas cantaron al paso de la Santísima Virgen que volvió su mirada hacia las monjitas. Las Hermanas de la Cruz forman parte de la Obra social de la Coronación Canónica de la Virgen de Villadiego. Abandonaba las calles estrechas y se adentraba en la calle Juan Carlos I donde buscaba el Convento de San Luis del Monte, sede de la Hermandad de Jesús Nazareno. Pétalos que caían desde las casas de sus devotos mientras que sus costaleros paseaban a su Madre como nunca se había visto en Peñaflor. Cerca de las doce de la noche la mirada de la Virgen de Villadiego se cruzaba con la de su Hijo, el Nazareno, que la esperaba en las puertas del Templo con sus manos atadas. Se rezó antes Jesús Nazareno y la Virgen de Villadiego antes de continuar su gloriosa procesión.
El Cortejo de Hermandades finalizó en el Convento de San Luis del Monte y desde ese punto todo su pueblo la arropó cuando subía la calle San José. Por primera vez atravesaba la calle Ruiz Osuna que se engalanó de una manera especial con arcos de flores de papel. Muy emotivo fue su paso por la Casa del Hermano Mayor donde la artista Joana Jiménez le rezó la salve o por la Casa de su Camarera mayor donde llovieron pétalos de flores.
Fuegos artificiales y cohetes llenaron el cielo de Peñaflor mientras la Virgen de Villadiego recorría su pueblo, siempre, eso sí, mirando al cielo. En varias ocasiones apareció la lluvia y la Virgen continuó su paso por las calles del pueblo acompañada de numerosos fieles. Al llegar a la calle Blancaflor, tras pasar calles estrechas, las campanas de la Ermita de los Santos Mártires la llamaban de gozo pero la lluvia fue más intensa y cesante haciendo que se acelerara el paso por la calle Juan Carlos I buscando de nuevo la Plaza de España y la Parroquia de San Pedro Apóstol, donde llegó pasado unos minutos de las dos y media de la madrugada, un poco antes de lo previsto.
En el interior del Templo se rezaba la salve y concluía uno de los días que quedarán marcado con letras de oro en la historia devocional y mariana de este pueblo de Peñaflor que coronó a su Patrona, a María Santísima de Villadiego, con la fe y el fervor de unos hijos que mantienen la herencia que sigue perdurando ocho siglos después.
PONTIFICAL DE LA CORONACIÓN CANÓNICA
PROCESIÓN TRIUNFAL Y EXTRAORDINARIA DE
MARÍA SANTÍSIMA DE VILLADIEGO CORONADA
Fotos: Manuel Pinto Montero.
